Pese a un mercado automotor en baja, el inicio de agosto muestra otro mes con aumentos del precio de los 0km. Desde marzo en adelante, las listas oficiales de las diferentes marcas no tuvieron ajustes. Recién en julio volvieron a ajustarse las listas con aumentos de alrededor de 2%. Algo similar está sucediendo en agosto, en la mayoría de las automotrices.
El encarecimiento de los 0km se señala como una de las causas de la baja de la demanda del sector. Los patentamientos en julio cayeron 30% en la medición interanual y acumula en el año una baja de 12%. Más allá del valor de los vehículos, el problema que enfrentan los consumidores pasa por el costo de mantenimiento. Algo que sucede actualmente es que los 0km se venden con descuentos de hasta 20% sobre el precio de lista, pero los gastos como patente o seguros se pagan sobre el precio pleno.
Según información del INDEC, con esta desaceleración de los aumentos de los 0km, el ajuste acumulado del valor de los vehículos, desde noviembre de 2023 – último mes del gobierno anterior – hasta junio pasado está por debajo de la inflación de ese período.
Los datos del organismo oficial para el período comprendido entre noviembre de 2023 y junio de 2026 muestran que los vehículos automotores registraron un incremento acumulado de 291%, por debajo del promedio general de aumentos de otros bienes y servicios.
La suba de los vehículos quedó 29 puntos porcentuales por debajo de la inflación general, que acumuló 320% en el mismo período. También se ubicó por debajo del avance del dólar oficial, que aumentó 323%, y muy lejos de los rubros que encabezaron las subas, como vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (+602%), regulados (+510%), servicios (+470%), educación (+443%) y comunicación (+427%).
Asimismo, el incremento de los automotores fue inferior al aumento de alimentos y bebidas no alcohólicas (+293%), aunque superior al registrado por bienes estacionales (+187%), indumentaria y calzado (+166%), equipamiento y mantenimiento del hogar (+224%) y bienes (+269%).
Otro dato que se puede sumar es que los salarios de SMATA acumularon una mejora del 393% en el mismo período. Un sueldo de categoría intermedia, en noviembre de 2023, era de $352.000, mientras que en junio pasado fue de $1.734.000.
Esto significa que los ingresos de los trabajadores, representados por el sindicato mecánico, crecieron 102 puntos porcentuales por encima de los precios de los vehículos, superando también a la inflación general y al aumento del dólar oficial. Es cierto que gran parte de los asalariados no tienen la actualización salarial que gozan los trabajadores mecánicos ni de otros gremios poderosos, por lo que sus ingresos no crecieron en la misma proporción.
A esto hay que sumarle que el gremio mecánico acordó, la semana pasada, un ajuste de 6,88% para agosto y septiembre sobre la base del salario de julio. En contraste, el dólar blue pasó de $990 a $1.530, equivalente a una suba de 55%, muy por debajo de la inflación acumulada y de la evolución de los precios de los vehículos.
En términos relativos, los datos reflejan que los vehículos automotores tuvieron una evolución de precios inferior al promedio de la economía, al dólar oficial y a los salarios de SMATA, configurándose como uno de los rubros con menor incremento acumulado durante el período analizado.
Otra forma de analizar la situación es a través de los salarios que se requieren para comprar un 0km. Los números muestran que, más allá de la inflación y los vaivenes cambiarios, hoy hacen falta menos salarios reales para acceder a un 0 km que hace tres años. En 2023, con sueldos promedio cercanos a $445.000 —unos u$s1.200 al oficial— modelos como el Fiat Mobi o el Cronos exigían entre 18 y 20 salarios. Este año, con ingresos que rondan los $1,7 millones (u$s1.215), esos mismos autos bajaron su “costo salarial”: el Mobi pasó de 18 a 15 sueldos y el Cronos de 20 a 17,4. Incluso el Toyota Yaris, que se mantiene estable en dólares, requiere menos esfuerzo relativo que entonces.

