Gustavo Salinas, presidente de Toyota Argentina, fue uno de los participantes del evento realizado por Forbes Argentina bajo el nombre ´´Reiventando Argentina´´, este lunes, en el hotel Four Season. La automotriz acaba de anunciar una inversión de más de u$s1.300 millones de dólares para producir un nuevo modelo y se encamina a lograr un récord histórico de producción este año. El directivo, en un panel moderado por la periodista Florencia Radici, explicó cuáles son los pilares de la empresa para tener un crecimiento sostenido, durante los casi 30 años que opera en el país, en medio de permanentes cambios de escenarios políticos y económicos. A continuación, se publica su exposición en ese encuentro empresario.
Pregunta: ¿Qué condiciones hacen que la Argentina sea atractiva para inversiones?
Gustavo Salinas: Creo que, en primer lugar, la potencialidad sobre la cual todavía tenemos que trabajar para poder lograr que la Argentina sea un país donde las inversiones fluyan en forma masiva, que es lo que hace falta indispensablemente para el crecimiento. En Toyota ya tenemos, prácticamente, 30 años operando acá en la Argentina. Hemos transcurrido toda una serie de desafíos en estos 30 años de diferentes escenarios políticos y económicos, y hemos logrado llevar a cabo un proyecto sustentable a partir de trabajar muchísimo sobre factores de competitividad. Creo que hemos logrado, de alguna manera, demostrar que, con un trabajo con visión a largo plazo, con inversiones y con compromiso, con una mirada profunda de las oportunidades que da la Argentina, es factible llevar a cabo proyectos de inversión. Recientemente, el comité evaluador del RIGI nos aprobó un proyecto muy significativo de más de 1.300 millones de dólares de inversión que estamos terminando de confirmar con nuestra casa matriz y es nuevamente una apuesta y una mirada a muy largo plazo: crear las condiciones para los próximos 30 años donde creo que el desafío de esa potencialidad argentina es cómo transformamos todos los recursos que tiene la Argentina (naturales, recursos humanos, etcétera) en riqueza y en crecimiento. Y eso, creo, que es el gran desafío que está planteado,
P: ¿Cuáles son los principales desafíos o cuellos de botella? ¿Cuáles son las cosas en las que todavía nos queda mucho por trabajar?
GS: Creo que la competitividad es la palabra que, de alguna manera, tenemos en agenda todos los sectores y, especialmente, la industria, en este nuevo orden económico que está teniendo la Argentina, que es de una transformación muy profunda. La competitividad y la brecha de competitividad que aún tenemos que trabajar es esencial para poder de alguna manera consolidar un sendero de crecimiento. Luis [Galli, CEO de Newsan] hablaba de «puertas hacia adentro» y «puertas hacia afuera». Comparto plenamente que es un trabajo que hay que hacer desde el sector privado y del entorno de operar en un país como la Argentina. Pero un tema que me parece esencial es cómo se sincronizan los tiempos de mejora de competitividad, tanto puertas adentro en el sector privado, como puertas afuera en el entorno y contexto argentino. Haciendo una analogía con lo que es un vehículo, las velocidades de mejora de competitividad no son iguales en las dos ruedas. Estamos muy exigidos del sector privado en cuanto a mejorar nuestra competitividad puertas adentro, porque en este nuevo escenario de apertura estamos obligados a hacerlo, pero sería deseable que la mejora de competitividad en el contexto de operar en la Argentina acelerara más rápido y sincronizara a la misma velocidad, de forma tal que ese sendero de crecimiento se realice más rápido de lo que está ocurriendo. Creo que ese es el gran desafío que tenemos ahora en el corto plazo. En lo que respecta al sector industrial o al sector automotor, específicamente, estamos trabajando fuertemente porque, en el caso de Toyota, por ejemplo, el 80% de nuestra producción compite con mercados del exterior, con lo cual ahí estamos compitiendo con marcas de todo el mundo y tenemos que ser extremadamente eficientes para poder operar. Este año, en las circunstancias en las cuales estamos trabajando, vamos a tener un récord histórico de producción en mercados básicamente de exportación, pero porque estamos haciendo un esfuerzo muy grande en ese trabajo de competitividad interna. En la medida en que la competitividad de operar en la Argentina también vaya evolucionando, creo que nos va a permitir pensar en un futuro donde podamos ampliar destinos de exportación y profundizar el crecimiento al que refería antes.
P ¿Cuáles son los próximos pasos de Toyota, porque siguen, obviamente, con el proyecto de la Hilux, pero, quizá, algo eléctrico?
GS: Lo que ha logrado la Toyota Hilux ha sido de alguna manera marcar un camino en la industria automotriz argentina en términos de la especialización en fabricación de pickups, que ha logrado alcanzar la Argentina y posicionarla como el cuarto productor mundial de pickups en el mundo, después de Tailandia, China y Estados Unidos. A veces es difícil encontrar industrias o sectores que tengan un protagonismo tan relevante; creo que eso es algo muy importante. Hay una base de proveedores muy fuerte que sostiene la producción de camionetas en la Argentina, y creo que ese es el camino que tenemos que seguir para tener escala y competitividad cuando hablamos de una industria donde no solo Toyota, sino también muchas otras terminales, exportan gran parte de su producción. Dentro de eso, el desarrollo y la inversión permanente en nuevas tecnologías es mandatorio. Hoy en el mundo están creciendo, por ahí en forma dispar, las regulaciones en todo lo que tiene que ver con la electrificación en términos de motores. Cuando hablo de electrificación hablo de distintas tecnologías de motorización, y en la Argentina tenemos claramente que introducir e invertir en nuevas tecnologías de manera tal que podamos cumplir con las regulaciones que los distintos mercados de exportación van requiriendo. Por supuesto, las inversiones van a nuevos modelos con estas nuevas tecnologías. En el caso de Toyota, el RIGI de alguna forma está aplicado específicamente a lo que es una gran inversión en una nueva línea de producción para motores electrificados. Eso nos va a permitir desarrollar distintos modelos que puedan atender esos requerimientos regulatorios que tienen los distintos países del mundo. Dentro de eso, vuelvo al concepto de competitividad: poder lograr esto, mantener la escala de producción y que la Argentina pueda mantener un volumen de producción alto de pickups es demandante de un alto nivel de competitividad como condición indispensable para que los mercados de exportación nos sigan eligiendo. Tengo plena confianza en que lo podemos lograr sostener y, a partir de ahí, continuar creciendo y que la industria automotriz argentina sea un jugador de relevancia como lo es hoy en el mundo.
P: ¿Cómo manejan el impacto que está teniendo la tecnología y cómo lo están trabajando con eso?
GS: En nuestro caso, creo que, como a todos, la tecnología es un vector que viene a transformar la forma de hacer negocios y nuestra vida cotidiana. En Toyota tomamos mucho cuidado de no tentarnos con la tecnología pensando que es el mecanismo fácil de solucionar rápidamente todos los temas. Somos muy creyentes de nuestro trabajo en la mejora de procesos. El concepto del Sistema de Producción Toyota aplica no solo a una línea de producción industrial, sino a cualquier tipo de operación. Y siempre trabajamos mucho primero sobre el proceso para recién después, a partir de ahí, aplicar tecnología. Hoy las inversiones en tecnología son muy importantes, muy significativas, y somos muy cuidadosos de que esas inversiones estén hechas sobre procesos que ya son muy eficientes. Esa secuencia la seguimos muy a conciencia porque siempre está la alternativa de pensar que fácilmente la tecnología nos va a solucionar todo, y creemos que es una herramienta y no un fin en sí mismo.
