Una llamada desde México: primera señal para reflotar el acuerdo de libre comercio automotor

Horacio Alonso

Desde hace más de un mes está caído el acuerdo de libre comercio automotor con México y la preocupación crece en las automotrices locales por el impacto que podría tener en materia de importaciones y precios de los 0km. El convenio entre ambos países establece la libre importación sin pago de arancel hasta un cupo determinado.

En este caso, como es un país fuera del Mercosur, el arancel extrazona que debería pagar es de 35%.
Mientras no se exceda del cupo autorizado, la importación de autos es sin recargo fiscal. Si se supera, los autos que se importen deberán tener que pagarlo.

Este convenio – técnicamente se llama Acuerdo de Complementación Económica N 55 del Mercosur – se renueva anualmente y su última actualización fue en abril pasado. El monto establecido para el cupo es de u$s773 millones en base al valor FOB de los vehículos. Este valor es para el total para las importaciones que haga cada país. Si se toma un valor FOB promedio de u$s20.000 por modelo, el monto disponible equivale a la importación de unas 27.000 unidades. El acuerdo venció el 18 de marzo y en la actualidad no está vigente.

Desde hace meses se viene negociando, sin suerte, la renovación. México se vino mostrando inflexible a los pedidos de la Argentina de ampliar el comercio de otros productos, en el marco del ACE 6. Los funcionarios del gobierno argentino fijaron una posición firme ante sus pares mexicanos y reafirmaron que no se avanzará en el ACE 55 (el de autos) si no se destraban los otros rubros. Las posiciones hoy están estancadas en esta puja. En la práctica, México le exporta autos a la Argentina, mientras que desde las automotrices locales es excepcional la exportación de 0km a ese país. Por este motivo, la caída del acuerdo comercial perjudicaría a los fabricantes mexicanos de autos.

Si bien todavía no hay cambios concretos en la situación, según pudo saber A Rodar Post, hace dos semanas, la Cancillería argentina recibió un mensaje de sus pares mexicanos para volver a sentarse en la mesa de negociación. Hasta ahora fueron conversaciones informales, ya que, por el momento, no se hizo un llamado oficial para negociar. Lo que la Argentina espera es una propuesta concreta por parte de los funcionarios mexicanos para poder sentarse a discutir algún nuevo acuerdo.

´´Estamos teniendo contactos y vemos que México empieza a entender las pretensiones argentinas. Hay una mejor predisposición para avanzar con el tema. Esperemos que se formalice en una propuesta firme. Mientras tanto, seguimos igual´´, explicaron a este medio fuentes del gobierno. Está claro que México tiene que flexibilizar su posición, ya que, en caso contrario, perderá la preferencia para ingresar vehículos al mercado argentino.

El problema es que, al haberse caído el acuerdo, los vehículos que se importen desde ahora deberán pagar el arancel externo de 35% por considerarse de extrazona. La lista de autos afectados es importante, pero hay modelos, por su volumen, más complicados que otros. Desde México, a través de este beneficio arancelario, por ejemplo, llega el Volkswagen Taos, que se dejó de fabricar en la Argentina a mediados de año y ahora se importa desde ese país. Es un vehículo que solía estar entre los más vendidos. También otros autos de la misma marca como Tiguan y Vento.

Otro caso importante es el de Nissan. La marca japonesa dejó de producir en Córdoba la pick-up Frontier y planea traerla desde México, gracias al beneficio arancelario que existía. También importada desde ese mercado los modelos Sentra y Versa.
Pero hay más ejemplos. Ford importa la pick-up Maverick y el SUV Bronco Sport, Stellantis la RAM 2500, Honda el ZR-V, BMW el Serie 3, Kia el K3 y K4 y Chevrolet la pick-up Silverado.

Todos estos autos, si se importaran hoy, deberían pagar el 35% de arancel y eso significaría un encarecimiento del precio. Hay que tener en cuenta que el incremento hipotético de precio no es lineal. Es decir, no aumentarían el 35%, ya que el arancel no se cobra sobre el valor final del producto, sino sobre el valor que llega al puerto y antes de otros impuestos. De todas formas, el impacto al público podría ser de alrededor de 20%.

Es cierto que las automotrices tienen un margen de dos o tres meses de inventario. Como se sabía que la situación venía complicada, las empresas anticiparon algunas importaciones para aumentar su stock y prevenirse de una caída del acuerdo.
Consultadas algunas terminales afectadas, confirmaron que pueden sostener el abastecimiento de vehículos por ese período estimado.

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