La nueva generación de la Volkswagen Amarok comenzó a develarse ayer en Brasil. La marca alemana quiere reposicionarse en el competitivo universo de las pickups medianas de Sudamérica y, para lograrlo, apuesta por una renovación profunda que combina diseño regional, nueva plataforma y electrificación. Aunque la unidad exhibida en Barretos apareció camuflada, la presentación dejó ver con claridad el rumbo que tomará el proyecto que llegará al mercado en 2027.
La automotriz mostró la camioneta durante la tradicional Festa do Peão, un escenario elegido estratégicamente para subrayar el vínculo cultural con el público sudamericano. El camuflaje, lejos de ser un simple recurso para ocultar el diseño, integró símbolos de toda la región: desde el Fitz Roy y las Cataratas del Iguazú hasta las Líneas de Nazca y las baldosas de Copacabana. Esta estética no es casual; varios de estos elementos formarán parte de detalles ocultos en el modelo definitivo, reforzando la idea de una Amarok concebida desde y para Sudamérica.
Más allá de lo visual, la novedad más contundente está bajo la piel. La próxima Amarok abandona el histórico motor V6 turbodiésel de 258 CV para dar paso a una inédita motorización híbrida enchufable (PHEV), que —según Volkswagen— superará en prestaciones al V6 y convivirá con opciones turbodiésel convencionales.
La arquitectura también cambia: la pickup adoptará la plataforma desarrollada junto al grupo chino SAIC, la misma que da vida a la Maxus Terron 9. Esto implica un salto en dimensiones y en concepto estructural, con una carrocería sobre chasis de tipo “semi‑monobloco”, que promete combinar robustez y confort.
El crecimiento será notable: se esperan 5,50 metros de largo, 2 metros de ancho y 3,30 metros de entre‑ejes, medidas superiores a las de la Amarok actual. La marca también confirmó que la nueva generación ofrecerá diferentes configuraciones de suspensión, desde feixe de molas para trabajos más exigentes hasta un sistema multilink para quienes prioricen estabilidad y suavidad. En el frente, Volkswagen promete concentrar su nuevo ADN de diseño, con líneas horizontales iluminadas que ya se insinúan incluso bajo el camuflaje.
La presentación en Brasil no fue un acto aislado, sino parte de una estrategia industrial de gran escala. Volkswagen invertirá 580 millones de dólares en la planta de Pacheco para modernizar procesos y elevar el contenido regional al 50%, con un objetivo de producción anual de 80.000 unidades destinadas principalmente a la exportación. En paralelo, la marca anunció que la Amarok está siendo probada con clientes reales en distintos países de la región, en escenarios urbanos, rurales y off‑road, para ajustar comportamiento, suspensiones y durabilidad según las necesidades locales.
Con esta revelación anticipada, Volkswagen busca recuperar protagonismo en un segmento dominado por Fiat Strada, Toro y las pickups de RAM, y donde la competencia se intensifica año tras año. La nueva Amarok, más grande, más tecnológica y electrificada, se perfila como el mayor salto evolutivo en la historia del modelo desde su lanzamiento en 2010. Su llegada en 2027 marcará no solo un cambio generacional, sino también un reposicionamiento estratégico para la marca en Sudamérica, que deja de ser únicamente un mercado para convertirse en un actor clave en el desarrollo global de sus pickups.

