Semestre negro: las ventas de vehículos de producción nacional cayeron 40% en un mercado que baja sólo 10%

Horacio Alonso

Con el cierre del primer semestre, el balance que pueden realizar las distintas automotrices no es homogéneo. Hay, claramente, ganadores y perdedores. El factor principal que modificó de forma marcada al mercado automotor es la apertura económica que se dispuso a partir de la llegada del actual gobierno.

Después de cuatro años con cepo importador, que rigió hasta diciembre de 2023, la liberación de las importaciones hizo que la oferta de vehículos se modificara. Al principio, por cuestiones operativas y de tiempos, la llegada de vehículos del exterior no tuvo un impacto inmediato, pero ya hacia fines de 2025 se aceleró la tendencia y se llega a hoy con una fuerte presencia de 0km importados.

Mientras que a fines de 2023 sólo el 25% de los autos que se vendían llegaban del exterior, en junio pasado su participación llegó a 69%. Hasta hace tres años, el 98% de las ventas estaban concentradas en las terminales que se agrupan en ADEFA y el 2% restante correspondía a marcas asociadas a CIDOA. En la actualidad, las marcas de esta última cámara crecieron hasta 15% del mercado. Con fuerte presencia de marcas chinas. De todas formas, hay que aclarar que las fábricas locales son las que im portan la mayor parte de los vehículos, especialmente desde Brasil.

Más allá de los 0km que fabrican, las terminales radicadas en el país completan su gama de modelos con vehículos de exterior. Esto, sumado a los que llegan a través de las marcas de CIDOA, hace que hoy en el mercado haya mayor competencia y el consumidor se vea beneficiado con la posibilidad de elegir.

Esta nueva composición de la oferta de productos tiene una víctima claramente identificable: los modelos de producción nacional. Según el último informe de ADEFA, las ventas mayoristas de vehículos fabricados en el país – las que las terminales realizan a las concesionarias – cayeron, en el primer semestre, 39,6%. Esto es en promedio. Quiere decir que algunas modelos bajaron más que ese porcentaje en la comparación interanual.

Este registro está muy por encima de lo que sucedió con el mercado general. Las ventas mayoristas totales de las terminales (incluyendo a los vehículos que producen y los que importan) bajaron en el mismo período 23,7%. Es decir, el promedio de las entregas a concesionarias tuvo una baja mucho menor que la de vehículos nacionales.

Incluso, la caída de las ventas de 0km fabricados en el país duplica al retroceso de la producción que, en el mismo período, disminuyó 18,3%. Esto se debe a que más del 60% de lo que se produce tiene como destino la exportación que en el primer semestre mostró una baja de sólo 2,1%.

La caída de casi 40% de las ventas de vehículos nacionales contrasta con la baja general del mercado (los 0km que venden las más de ADEFA más los de CIDOA) que fue de 9,9% en el primer semestre.

Dentro de los vehículos de producción nacional hay diferentes realidades. Las terminales que producen pick-ups, en su mayoría, resisten mejor el freno de la demanda interna y se ven ayudadas por las exportaciones. Además, en casos como Toyota y Ford, están con aumento de la producción y al máximo de su capacidad. También se puede mencionar en ese grupo el caso de Prestige Auto con la Mercedes-Benz Sprinter. En cambio, las que fabrican autos o SUVs están más complicadas con recortes de producción y suspensiones de personal.

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