¿Segmento saturado?: La decisión de Ford de reducir la producción de Ranger pone en alerta a otros fabricantes de pick-ups

Horacio Alonso

La semana pasada se conoció la noticia sobre la decisión de Ford Argentina de reducir la producción en la planta de General Pacheco a partir de octubre, tal como anticipó A Rodar Post (ver nota). La baja prevista será de 17% al pasar de 380 a 315 unidades diarias de su pick-up Ranger.

La información, a la que accedió este medio, surgió de una comunicación que el presidente de la compañía. Martín Galdeano, tuvo con la cúpula del gremio mecánico de SMATA. El año pasado, el ejecutivo había anunciado una ampliación de la inversión de u$s660 millones, ya ejecutada, a los que se sumaban u$s170 millones para la fabricación de la versión híbrida de ese modelo, más la variante con cabina simple. En total, la idea de la automotriz era de llegar a las 80.000 unidades anuales producidas.

Sin embargo, el cambio que implementará en octubre obligará a hacer un ajuste de esa estimación. Considerando los días no productivos que aplica la empresa, ese volumen se acercaría más a las 65.000 unidades.

El motivo de este ajuste tiene que ver con una caída general del mercado interno como también una disminución de las exportaciones. En lo local, las ventas globales del sector serán menores a las de 2025. En los primeros siete meses están retrocediendo 12%. A esto se suma una mayor competencia con marcas importadas que hace que se reparta un mercado más chico entre mayor cantidad de jugadores. Otro factor que juega en contra para las pick-ups nacionales es la llegada de SUV importados. Durante el gobierno anterior, con el cepo importador, el segmento de las pick-ups creció fuerte y se acercó al 25% del mercado. Los modelos más equipados sustituían a los SUV. Ahora, la participación se acerca a 15%.

Por el lado de las exportaciones, en especial a Brasil, se vive un panorama similar. El mercado no está cayendo como en Argentina, pero hay mucha mayor competencia por la llegada de marcas chinas. Algunas venden pick-ups (como la Poer de GWM, que ya se fabrica en ese país), pero también hay sobreoferta de SUV chinas que le quitan mercado a las pick-ups que exporta Argentina.

Todo esto llevó a Ford a tomar la decisión de reducir su producción. El caso de esta empresa es clave, ya que venía mostrando expansión en un mercado difícil. Junto a Toyota, era la única que estaba al margen de la crisis sectorial.

La automotriz japonesa está trabajando a tres turnos y espera llegar este año al récord histórico de producción. Por el momento, mantiene esos planes, aunque está exportando con un gran esfuerzo por los problemas de competitividad de la Argentina. Lo bueno es que no depende tanto de Brasil ya que exporta a casi todos los países de Sudamérica y también de Centroamérica y el Caribe. Países como Chile, Perú y Colombia tienen mucho peso.

Ford era la otra automotriz que venían con buena performance, hasta este cambio que enciende la luz de alarma en el sector.
Otras tres terminales están con proyectos en marcha de producción de pick-ups, reforzando la idea de que la Argentina es un polo de fabricación de este tipo de vehículos.

Volkswagen produce la Amarok desde hace más de una década y en diciembre comenzará a producir una nueva generación de ese modelo, tras una inversión de unos u$s580 millones. Para ese proyecto, estima fabricar unas 70.000 unidades y la mayor parte estará destinada a la exportación.

Por otro lado, Stellantis comenzó a producir el año pasado, en Córdoba, los modelo Fiat Titano y RAM Dakota. En este caso, los volúmenes son más bajos. Para la RAM, se maneja una cifra de 17.700 unidades, mientras que el modelo de Fiat llevaría unas 9.000.

Un volumen relativamente bajo para sostener un proyecto industrial competitivo. En este caso, hay preocupación entre autopartistas debido a que creen que puede haber recortes de esas proyecciones. Los rumores en Córdoba se multiplican y no son alentadores.

El otro caso es el de Renault. El mes próximo realizará el lanzamiento oficial de su pick-up Niagara que está empezando a producir en Córdoba, tras una inversión de u$s350 millones. El volumen estimado de producción es de entre 40.000 y 65.000 unidades.

Todos estos proyectos están pensados para abastecer el mercado interno, aunque la mayor parte apunta a la exportación. Si bien el de Stellantis ya está en el mercado, todavía es reciente y es temprano para dar un veredicto sobre su performance. El de Volkswagen y Renault deberán atravesar la prueba de fuego que es la respuesta de los consumidores. La Volkswagen Amarok ya tiene una historia que la respaldo, con clientes fieles, pero ahora deberá ratificar su aceptación con un modelo radicalmente distinto, que surge de una plataforma china por el acuerdo con la automotriz SAIC. El caso de Renault es diferente. Su experiencia reciente estuvo atada al modelo Alaskan, que Nissan le fabricaba a la par de su Frontier. La automotriz japonesa no logró el objetivo buscado y dejó de producir en el país ambos modelos.

Por eso, la decisión de Ford, con un modelo exitoso y probado como Ranger, no es un tema menor. Pese a la gran apuesta que hizo la automotriz, se encuentra ahora recortando producción porque el mercado local y regional no tiene la demanda esperada. Hace más de un año, en A Rodar Post, se había planteado el interrogante sobre si el segmento de pick-ups estaba saturado (ver nota).

La oferta de pick-ups nacionales – las que están en el mercado y las que vienen -, más una oferta importada que va en aumento, parece empezar a tener limitaciones en cuanto a proyección de ventas y puede anticipar un escenario más difícil de lo esperado cuando se tomaron las decisiones, hace dos o tres años atrás

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