El precio de los vehículos y la presión impositiva van de la mano en la Argentina, ya que el país está entre los que más recargo fiscal aplican sobre el valor de un 0km.
De base, el 54% del precio de un auto son impuestos, pero ese porcentaje puede subir dependiendo del origen del producto.
Por ejemplo, dentro del Mercosur no hay recargo tributario para importar un auto. Fuera de este tratado regional, los vehículos deben abonar un 35% de arancel denominado extrazona.
Con México hay una particularidad. No forma parte del Mercosur, pero existe un acuerdo de libre comercio que exime a los autos de ese recargo de 35%. Es cierto que, desde marzo, ese convenio está suspendido, pero se está negociando su renovación (ver nota).
Es por eso que, por el momento, los autos que se importen desde México tendrían que pagar el arancel extrazona. De todas formas, las automotrices se stockearon de unidades cuando empezó a trascender que el acuerdo podía caerse.
En este contexto, hoy se anunció el inicio de comercialización de un nuevo modelo de Kia: el K4 hatchback (ver nota). Hace unos meses se había lanzado la versión sedán de este vehículo. Ambos modelos se importan desde México.
El dato interesante es la diferencia de precio que hay entre uno y otro, como consecuencia de que uno debe pagar el arancel y el otro no.
Esto no tiene que ver con el acuerdo caído en marzo, sino con un punto de la reglamentación del tratado bilateral y el tema de las auto partes.
Para poder importar sin el pago de arancel, el vehículo tiene que tener un 35% de piezas locales. Para los autos mexicanos, las autopartes deben ser de México, mientras que para los autos argentinos o brasileños, ese porcentaje debe ser regional, es decir, del Mercosur. Es decir, si estuviera vigente el acuerdo, la versión hatch pagaría igual el arancel extrazona.
En el caso de México, el cálculo de se realiza sobre el porcentaje de piezas nacionales sobre el valor FOB del vehículo.
El Kia K4 sedán cumple con el porcentaje de piezas exigido y su valor es de u$s38.000 para la versión GT. Hay una versión EX que cuesta u$s33.000.
En tanto, la versión equivalente del hatchback, la GT, se lanzó hoy a la venta a u$s49.900. Entre los dos modelos hay una diferencia de u$s11.900 que no se justifica por las características de los dos autos.
Estos casi u$s12.000 adicionales es lo que implica un arancel de 35% sobre un auto traído de México. Aparte de los otros impuestos, los consumidores argentinos deben pagar un importante monto adicional, para un modelo como el Kia K4, que se lo queda el Estado.
Esta es una explicación concreta de lo que implica la presión impositiva argentina (y del Mercosur) y la diferencia de precio de dos modelos debido a que uno paga y el otro no.
