Por primera vez se venden en Europa más autos chinos que japoneses

Redaccion

El avance de las automotrices chinas en Europa alcanzó un nuevo hito: por primera vez lograron superar en ventas trimestrales a los fabricantes japoneses, una señal del rápido crecimiento que vienen registrando marcas como BYD y Chery en uno de los mercados más competitivos del mundo.

De acuerdo con datos de la consultora Dataforce, los patentamientos de vehículos de origen chino casi se duplicaron entre julio y septiembre en comparación con el mismo período del año anterior.

Ese desempeño les permitió alcanzar una participación del 12,7% sobre el total de ventas de automóviles en Europa, impulsadas principalmente por la demanda de modelos híbridos.

Con ese resultado, dejaron atrás a las marcas japonesas, cuya cuota conjunta se ubicó en el 11,9%, incluyendo gigantes históricos como Toyota.

La tendencia cobró aún más velocidad durante el cierre del trimestre. En septiembre, las firmas chinas alcanzaron una participación récord del 14,5% del mercado europeo, casi tres puntos porcentuales por encima del nivel registrado apenas un mes antes.

El fenómeno resulta especialmente significativo si se considera la evolución de los últimos años. Hace apenas un lustro, las marcas chinas representaban cerca del 1% de las ventas de vehículos en Europa. En contraste, los fabricantes japoneses construyeron su presencia durante décadas.

Toyota comercializa vehículos en la región desde 1963 y dispone actualmente de centros productivos en distintos países europeos, mientras que Nissan mantiene actividad industrial en Sunderland, Reino Unido, desde 1986.

Precisamente el mercado británico se convirtió en uno de los principales focos de expansión para los grupos chinos. Allí, el SUV Jaecoo 7, desarrollado por Chery, logró posicionarse como el vehículo más vendido tanto en marzo como en septiembre.

La irrupción de los fabricantes chinos añade presión a una industria europea que ya enfrenta múltiples desafíos. Por un lado, grupos como Volkswagen y BMW pierden terreno en China, su principal mercado individual, donde los consumidores se inclinan cada vez más por alternativas locales que introducen nuevos modelos con mayor rapidez y menores costos. Por otro, la desaceleración de la demanda interna china está empujando a empresas como BYD a intensificar su estrategia de expansión internacional.

Con ese objetivo, varias compañías aprovecharon el reciente Salón del Automóvil de París para reforzar su ofensiva comercial.

Chery, BYD y Zeekr exhibieron nuevos productos diseñados para captar clientes europeos mediante propuestas de precio competitivo. Entre ellos se destacó el BYD Dolphin G DM-i, un híbrido enchufable compacto desarrollado específicamente para las necesidades del mercado continental. Al mismo tiempo, la expansión de sus gamas electrificadas les permite posicionarse ante un eventual repunte de la demanda, favorecido por el encarecimiento de los combustibles.

Frente a esta creciente penetración, la Unión Europea avanza con distintas medidas destinadas a contener el avance de los fabricantes chinos. Tras imponer aranceles adicionales a los vehículos eléctricos a batería fabricados en China, el bloque alcanzó este mes un acuerdo preliminar para limitar también las importaciones de automóviles híbridos procedentes de ese país, un segmento cuya expansión se aceleró notablemente en los últimos tiempos (ver nota).

La posibilidad de nuevas restricciones impulsó un incremento adicional en los envíos de híbridos hacia Europa, mientras las automotrices intentan fortalecer su presencia antes de la entrada en vigor de eventuales límites comerciales.

Bruselas también analiza cambios regulatorios que beneficiarían a los vehículos producidos dentro del continente al momento de otorgar subsidios e incentivos. Entre las iniciativas bajo estudio figura la vinculación de ciertas ventajas fiscales para automóviles corporativos con la fabricación europea, una herramienta especialmente relevante en mercados como Alemania, donde las empresas y las flotas representan una porción determinante de la demanda.

Aunque fabricantes como Mercedes-Benz respaldaron la orientación política de estas medidas, también advirtieron sobre posibles efectos indeseados en las cadenas globales de suministro. Según la compañía, nuevas exigencias vinculadas al origen de producción podrían incrementar costos y afectar a países que mantienen una estrecha relación industrial con la Unión Europea, entre ellos Reino Unido, Turquía y Marruecos, importantes exportadores de vehículos y componentes.

Mientras se desarrolla el debate regulatorio, las automotrices chinas aceleran sus planes de producción local para reducir riesgos y consolidar su presencia regional. Chery avanza con los preparativos para fabricar vehículos en Barcelona, BYD se encuentra en la etapa final de construcción de su planta en Hungría y Leapmotor ya inició la producción de su SUV B10 en la fábrica que Stellantis posee en Zaragoza, España, como parte de la sociedad creada entre ambas compañías. De este modo, los grupos chinos no solo ganan participación comercial en Europa, sino que también comienzan a integrarse de manera directa en la estructura industrial del continente.

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