Mientras automotrices piden protección, Argentina y Brasil chocan por cómo y cuándo implementar el libre comercio en Mercosur

Horacio Alonso

El CEO global de Renault, Fabrice Cambolive, advirtió que la Argentina necesita una “cierta protección” para los autos fabricados en el país, en medio de la apertura comercial y la presión creciente de los modelos importados.

Lo hizo durante la presentación internacional, que se realizó en Buenos Aires, de la pickup Niagara que se produce en Córdoba. Cambolive afirmó a distintos medios que “tener fábricas en Argentina es algo que no tenemos que perder” y que una “política especial para los autos locales” ayudaría a mantener precios competitivos y preservar la capacidad industrial nacional.

El reclamo del ejecutivo en un momento en que crecen las presiones por parte de los fabricantes agrupados en ADEFA para prorrogar el acuerdo bilateral que tienen la Argentina y Brasil para este sector y que establece que a partir de 2029 rija el libre comercio.

Argentina y Brasil mantienen desde hace décadas un régimen automotor que regula las condiciones del comercio entre ambos países. El acuerdo se basa en un sistema de intercambio administrado que funciona mediante un coeficiente conocido como Flex, un mecanismo que establece la relación de comercio, medida en divisas, que permite importar vehículos sin pagar aranceles.

En términos prácticos, el sistema determina cuánto puede importar cada país en función del valor de sus exportaciones. Si la Argentina exporta por el equivalente a un dólar, tiene la posibilidad de importar desde Brasil por un monto determinado sin afrontar costos arancelarios.

Las importaciones de 0km que se realizan de países fuera del Mercosur deben pagar un arancel extrazona de 35%.

En el caso del acuerdo con Brasil, cuando las importaciones superan ese límite, los vehículos que exceden el cupo permitido deben también deben abonar ese arancel del 35% extrazona.

El índice Flex es definido de común acuerdo entre ambos gobiernos y se actualiza periódicamente. La última revisión del esquema se realizó durante la presidencia de Mauricio Macri y estableció un cronograma de apertura gradual del mercado automotor bilateral, con el objetivo de alcanzar un régimen de libre comercio a partir de 2029.

El proceso comenzó con un coeficiente de 1, lo que significaba que por cada dólar exportado se podía importar un dólar sin aranceles. Desde entonces, el valor fue aumentando de manera progresiva. Actualmente, el coeficiente acordado es de 2,5.

Bajo el esquema vigente, por cada dólar exportado se pueden importar u$s2,5 dólares desde Brasil sin pagar aranceles.

En este contexto, las terminales automotrices agrupadas en ADEFA comenzaron a debatir internamente la posibilidad de impulsar modificaciones en el régimen, como anticipó A Rodar Post (Ver nota).

En distintas conversaciones mantenidas entre los fabricantes locales y el Gobierno nacional se planteó esta posición con el argumento de que el libre comercio provocaría el cierre de fábricas en el país y el traslado de la producción a Brasil.
Lo que explican desde las empresas es que, aunque todavía faltan más de tres años para la posible implementación del libre comercio, el sector necesita tener previsibilidad sobre lo que va a pasar para consolidar las inversiones en marcha y atraer nuevos desembolsos.

Es por eso que Combolive habló de protección para el sector. Puso sobre la mesa de manera oficial y pública el planteo que las empresas vienen haciendo, desde hace algunos meses, en privado.

La situación es complicada ya que la posición de ADEFA no es compartida ni por el gobierno de Argentina ni el de Brasil.
A esto se suma que el diálogo entre los dos países, prácticamente, está cortado. Las diferencias ideológicas entre Javier Milei y Lula no facilitan las negociaciones. Es por eso que los intentos de comenzar a discutir el horizonte más allá de 2029 vienen fracasando.

Desde hace meses no hay conversaciones oficiales sobre este tema y se cree que hasta el año próximo no habrá ningún avance. Las elecciones presidenciales de Brasil son un punto clave que explica la falta de contactos.

Habrá que esperar para ver qué sucede en el país vecino ya que la reelección de Lula o un triunfo de la oposición bolsonarista significarán dos modelos económicos diferentes.

Algo similar presenta  la Argentina, con elección presidencial hacia fines de 2027. De esta manera, la posibilidad de negociar un cambio profundo es baja hasta que no se despeje el panorama electoral.

Hoy, como está planteado el escenario, hay tres posiciones definidas y bien diferentes.

Una es la de las automotrices, que piden renegociar el acuerdo vigente que estable libre comercio a partir de 2029 y prorrogar el sistema de Flex por otro período no menor a cinco años. Incluso, lo que se pretende es que el Flex sea más bajo respecto al nivel actual que algunos considerar como un ´´libre comercio´´ de hecho por la relación amplia que permite entre exportaciones e importaciones. Es posible que, entre las empresas haya matices variados sobre esta propuesta, pero es la posición que plantea en bloque.

El presidente de una automotriz reconoció a A Rodar Post que el libre comercio bilateral real, a partir de 2029, sería un golpe para las fábricas instaladas en el país.

´´El sector necesita mantener algún nivel de protección, a través de un sistema de Flex, aunque tendría que ser más baja, para garantizar que haya nuevas inversiones. De lo contrario, habría que replantear la radicación industrial de algunas empresas´´, dijo el ejecutivo.

Otra posición es la que tiene el gobierno brasileño. Desde el país vecino se propone mantener el acuerdo vigente con un libre comercio entre los dos países y un arancel externo común de 35%. De esta manera, Brasil podrí vender todos los autos que quisiera a la Argentina (lo mismo en sentido inverso, pero este esquema podría en discusión el sentido de tener fábricas en la Argentina) y mantener la protección del mercado regional a las importaciones de terceros países. Especialmente, de origen chino.

En tanto, la posición del gobierno argentino tiene una posición diferente. Aceptaría el libre comercio bilateral, pero con la condición de bajar el arancel externo de 35% a 20% y llevar a que las fábricas brasileñas tengan que competir con las importaciones de terceros países con menor recargo impositivo. Esto permitiría que los precios de los 0km en la Argentina puedan bajar por menor carga fiscal y mayor competencia.

Algo de esto es lo que está sucediendo con el régimen que dispuso Argentina de importación sin arancel extrazona de 35% para vehículos híbridos o eléctricos con un cupo anual de 50.000 unidades. Este mecanismo está logrando que haya precios más competitivos, a partir de la avanzada de marcas chinas que, además, le están quitando participación a los autos importados desde Brasil.

Estas tres posiciones son las que hoy está planteadas, pero que, por el momento, no hay posibilidad de debatir porque n están dadas las condiciones políticas. Sin embargo, el CEO global de Renault, quiso dejar en claro qué es lo que quieren las empresas más allá del diálogo cortado entre los dos gobiernos

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