En tiempos de muchos cambios en el mercado automotor, en pocos días llegará a su fin una concesionaria emblemática que marcó toda una época: Automotores Juan Manuel Fangio S.A.
La empresa cambiará de manos y dejará de llevar el nombre del quíntuple campeón mundial en las dos agencias que aún seguían operando.
La relación comercial de Fangio con la automotriz comienza, en 1951, iniciando una historia que quedó estrechamente ligada tanto a Mercedes-Benz como a la figura más grande del automovilismo argentino.
Bajo el lema “Dos estrellas brillando juntas desde 1951”, Mercedes-Benz buscaba consolidar su presencia en el mercado argentino.
Uno de los primeros desafíos comerciales fue la introducción del modelo 170 diésel, un vehículo innovador para la época que encontraba resistencia entre los compradores locales. Acostumbrados a los motores nafteros, muchos automovilistas veían con desconfianza al nuevo automóvil debido al nivel de ruido que producía.
Fangio asumió personalmente la tarea de impulsar sus ventas y participó activamente en las gestiones relacionadas con el lanzamiento del modelo ante referentes de la industria automotriz y autoridades nacionales.
La apuesta comercial se desarrolló antes de que el piloto de Balcarce alcanzara la plenitud de su carrera deportiva. Poco después llegaría la consagración internacional que lo convertiría en quíntuple campeón mundial de Fórmula 1 y en una de las máximas figuras de la historia del automovilismo.
Con el paso de los años, en los 60, la sede de la avenida Montes de Oca, en barrio de Barracas, se consolidó como la casa central de la empresa y concentró los servicios de atención al cliente y postventa.
Desde allí se expandió y construyó una reputación asociada a la trayectoria de la marca alemana y al prestigio del campeón argentino, convirtiendo a la concesionaria en parte del patrimonio histórico del sector automotor nacional.
Décadas después de su fundación, en 1991 – poco tiempo antes de la muerte del piloto -, la empresa pasó a formar parte del Grupo Verdi de origen brasileño, aunque conservó la identidad vinculada al nombre de Fangio. Lo hizo a través de la empresa Rodobens.
Sin embargo, con los años, los cambios en el mercado llevaron a una reorganización de la red comercial. En ese contexto, Fangio Automotores fue cerrando sucursales como las ubicadas en la provincia de Buenos Aires: la de La Plata, sobre la Avenida 44, y la de Mar del Plata, en la Avenida Luro. Pese a estas bajas, los locales de Barracas y Don Torcuato continuaron operando.
Ahora, la historia llegó a su final. El Grupo Verdi decidió dejar las operaciones en la Argentina y se desprendió de las dos sucursales.
La de Don Torcuato – conocida como Panamericana – fue comprada por el Grupo Pigoni, dueños, entre otras cosas, de la agencia Toyota del Pilar. También cuentan con la flamante concesionaria Mercedes-Benz de Nordelta. Desde hace varias semanas, esta empresa tomó el control del local de Don Torcuato y lo están remodelando. Se espera su apertura, pero ya con otro nombre.
En el caso del local de Barracas, a partir de septiembre pasará a manos del empresario Adrián Wais, dealer automotor en Argentina y Miami, especializado en usados de alta gama. Según cuentan en el sector, también estaría relacionado Andrés Meta, dueño del Banco Industrial.
El 31 de agosto cesan las operaciones en manos del Grupo Verdi, pero podría demorarse unos días el traspaso por cuestiones de papelerío. Lo concreto es que ese acto será el último capitulo de Fangio Automotores.
