El Gobierno nacional eliminó otro impuesto para el sector automotor y profundiza el contraste con provincias y municipios

Horacio Alonso

El Gobierno nacional confirmó un cambio relevante en la política económica para el sector automotor: la eliminación progresiva de las retenciones a las exportaciones de vehículos. La medida, anunciada por el presidente Javier Milei, forma parte de una serie de reducciones impositivas orientadas a incentivar la producción y mejorar la competitividad de la industria argentina en mercados internacionales.

El esquema prevé una baja gradual de las retenciones —que actualmente se ubican en torno al 4,5%— hasta llevarlas a cero en un plazo que se extenderá entre mediados de 2026 y 2027. Por la forma de cálculo, el impacto real de este impuesto sobre el precio final del vehículo es de 2,5%, lo que implicaba para la industria una transferencia al Estado de más de u$s100 millones anuales. Hasta ahora, cada auto que se exportaba se encarecía alrededor de 16% por distintos impuestos. Gran parte tiene que ver con tributos provinciales y municipales.

De esta manera, se confirmó lo anticipado por A Rodar Post (ver nota) en octubre pasado cuando publicó que las empresas y el Gobierno nacional estaban negociando una baja de distintos impuestos para 2026. El primero que se confirmó fue la eliminación del Impuesto Interno, que se concretó hace dos meses, y ahora se efectiviza la eliminación de los derechos de exportación.

Lo que queda claro con esta decisión es que el Gobierno nacional sigue avanzando en la reducción de la carga fiscal para el sector, mientras que no toman el mismo camino las provincias y los municipios. El presidente de Ford Argentina, Martín Galdeano, había informado en enero cuál es la presión impositiva que tiene un auto cuando s exporta. El número era de 16%. Debido a reintegros por la Ley de Autopartes y reembolsos a las exportaciones, la carga fiscal neta era de 12% por la quita de los derechos de exportación a nivel nacional.

De ese porcentaje, 10 puntos porcentuales corresponden a impuestos provinciales, como Ingresos Brutos, (7%) y tasas municipales (3%). La Nación sólo mantiene Débitos y Créditos, que afecta a toda la economía.

Desde las automotrices vienen reclamando a los gobernadores e intendentes reducir la carga fiscal, ya que mientras la Nación baja los impuestos, los gobernadores e intendentes, incluso, los suben.
Con esta medida, la mayor parte de la presión tributaria que sufre los autos cuando se exportan corresponde a provincias y municipios.

De acuerdo con los anuncios oficiales, la eliminación no será inmediata, sino escalonada. El Gobierno busca reducir progresivamente el impuesto hasta su desaparición total, un proceso cuyo detalle será definido por el Ministerio de Economía en los próximos meses.

Esta modalidad responde, según trascendió, a la necesidad de equilibrar el impacto fiscal de la medida con los objetivos de política económica. En ese sentido, parte de la implementación depende de la evolución de la recaudación tributaria, un factor que el Ejecutivo sigue de cerca en un contexto de caída real de los ingresos públicos.

La eliminación de retenciones era un pedido sostenido de la industria automotriz, representada por las terminales agrupadas en ADEFA, que desde hace tiempo advertían sobre el impacto de la carga impositiva en la competitividad internacional.

En la actualidad, los vehículos exportados desde Argentina tributan alrededor de un 4,5% en concepto de derechos de exportación, aunque reciben reintegros fiscales que buscan compensar parte de los impuestos a lo largo de la cadena productiva.

Desde el sector sostienen que estos impuestos inciden directamente en el precio final de los vehículos en el exterior, lo que reduce la capacidad de competir frente a otros países productores de la región.

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