Las 10 claves del Kia K4 GT Line sedán

Horacio Alonso

Desde hace un tiempo, los sedanes dejaron de ser protagonistas en el mercado como consecuencia de la irrupción de los SUV. El público se empezó a volcar a ese tipo de vehículos y las marcas acompañaron y alimentaron esa tendencia. Sin embargo, Kia sigue apostando a esa silueta y la llegada del K4 es un ejemplo. También la ofrece en el K3. Manejé durante unos días la versión GT-Line y, a continuación, dejo mi comentario.

1 – La nueva generación del Kia K4 viene a reemplazar al Cerato con una propuesta totalmente renovada, tanto desde lo estético como desde lo técnico. Se ofrece en dos versiones, EX y GT Line, esta última fue la unidad manejada. Antes de fin de año, se lanzará la versión hatchback. El modelo viene importado de México. El acuerdo de libre comercio con ese país está caído, pero como aclaró el Country Manager de Kia Argentina, Sebastián Sicardi, tienen stock suficiente para cubrir los próximos meses de ventas a la espera de una solución al conflicto desatado entre los dos países.

2 – Como comenté más de una vez en esta sección, los sedanes no están entre mis modelos preferidos. Siempre fui más partidarios de los Hatch y, desde hace un tiempo, de los SUV, pero más allá de los gustos personales, reconozco que el nuevo K4 tiene un diseño atractivo. Una mezcla de elegancia y modernidad que le cae bien. Habrá que ver qué opinan los amantes de este tipo de siluetas. Lo que está claro es que hay un cambio notorio frente al Cerato. El frontal adopta la nueva identidad global de Kia, con luces diurnas muy marcadas, una parrilla de fuerte personalidad y un conjunto visual que transmite deportividad desde el primer vistazo. Lateralmente combina trazos más tradicionales en la parte delantera con una zona posterior que atrae las miradas por un diseño que sale de lo clásico: manijas traseras ocultas en el pilar C, una tercera ventanilla de corte recto y una caída de techo tipo fastback que desemboca en una tapa de baúl integrada. Tiene 4,71 metros de largo. La parte trasera también apuesta a lo distintivo, con ópticas que recorren todo el ancho del vehículo y un remate vertical que refuerza su carácter futurista. En la versión GT Line se suman paragolpes específicos, detalles en negro brillante y llantas de 18 pulgadas que completan un conjunto visual agresivo y moderno.

3 – El interior también transmite la sensación de elegancia, aunque no hay elementos que aparezcan como rupturistas como en el diseño exterior. Tiene un estilo sobrio, pero con identidad propia. El tapizado bitono se lleva las primeras miradas. Me gustó. El volante, con un diseño particular, y la disposición de los comandos generan un ambiente diferente a lo habitual. La posición de manejo es baja, casi deportiva, y aunque el acceso no es tan cómodo como en un SUV, la habitabilidad es destacada gracias a los 2,72 metros de distancia entre ejes. Las plazas traseras son amplias, aunque el ingreso a ellas es algo limitado por la caída del techo. El baúl, con 508 litros, se ubica entre los mejores del segmento. Un dato claves para los que eligen un tricuerpo. La calidad percibida es buena. El instrumental digital de 12,3 pulgadas es claro y configurable, acompañado por otra pantalla central del mismo tamaño y un tercer display de 5 pulgadas para la climatización. Algo bueno es que Kia mantiene mandos físicos para funciones esenciales. El exceso de comandos táctiles, como símbolo de modernidad de otros modelos, no son funcionales. El selector de marchas es convencional y el freno de estacionamiento eléctrico se ubica de manera poco usual, a la izquierda del volante. Un punto en contra que le encontré es la poca visibilidad por la luneta trasera. La caída del techo en esa zona le juega en contra.

 

4 – El K4 utiliza el conocido motor 2.0 atmosférico de cuatro cilindros, con 150 caballos y 192 Nm, asociado a una caja automática de seis marchas. Es una mecánica clásica que ofrece durabilidad, bajo mantenimiento y un funcionamiento previsible.

5 – A la hora de manejarlo, lo que no se puede negar es el confort de marcha que tiene. Los sedanes pueden no gustarme desde el punto de vista estético, pero ganan terreno por su buen andar. Y en el K4 es un punto a favor. En ciudad se mueve con soltura y la respuesta del motor es relajada. A pesar de las llantas grandes y la puesta a punto más firme, no resulta incómodo en baches o lomos de burro. Es habitáculo es silencioso. El despeje de 15 centímetros ayuda a evitar roces con el suelo, algo clave en el uso urbano argentino.

6 – En ruta, el K4 se siente aplomado. La versión GT Line incorpora suspensión trasera multilink —en lugar de barra de torsión— y frenos traseros más grandes, lo que se traduce en un comportamiento más firme y preciso. La dirección es directa y la estabilidad a alta velocidad es uno de sus puntos fuertes. No es un sedán deportivo: los 1.394 kilos se sienten al acelerar, pero su calibración general lo convierte en un excelente rutero. Algunos podrán sentir que le falta un poco de nervio. Es posible. Hay que verlo como un sedán que, seguramente, será para uso familiar. Entonces, no hay que pedirle que tenga un comportamiento extremo. Es un auto que entrega un gran confort de marcha, confiable y funcional. Nadie lo va a comprar en búsqueda de otros atributos.

7 – Los consumos del K4 muestran un equilibrio interesante. En ciudad promedia 9 litros cada 100 km, una cifra razonable para un motor atmosférico de esta cilindrada. En ruta, a 100 km/h consume poco más de 6 litros y a 130 km/h sube a 7,8 litros. El tanque de 47 litros permite autonomías que van de 510 a 734 kilómetros según el tipo de uso. El consumo mixto se ubica en alrededor de 8 litros cada 100 km, con una autonomía estimada de 580 kilómetros.

8 – Desde la versión EX, el K4 ofrece un nivel de confort muy completo: tapizados de cuero, espejos calefaccionados con plegado eléctrico, climatizador bizona, acceso y arranque sin llave, cargador inalámbrico, sensores delanteros y traseros, cámara de retroceso, sistema multimedia con pantalla táctil de 12,3 pulgadas y tablero digital del mismo tamaño. La variante GT Line eleva la apuesta con tapizados bitono, butaca del conductor eléctrica con ajuste lumbar, pedalera deportiva, volante específico, techo solar eléctrico y asientos delanteros calefaccionados y ventilados. El único faltante notable es la ausencia de una cámara 360°.

9 – En seguridad, el K4 se posiciona como referencia. Desde la versión EX incorpora seis airbags, controles de tracción y estabilidad y un paquete ADAS que incluye luces altas automáticas, mantenimiento de carril, alerta de colisión frontal y control crucero adaptativo. La GT Line suma alerta de punto ciego, tráfico cruzado trasero y salida segura. El modelo obtuvo cinco estrellas en Latin NCAP, destacándose en todas las evaluaciones gracias a su estructura reforzada con aceros de alta resistencia y el correcto funcionamiento de sus asistencias, que no resultan invasivas ni erráticas.

10 – El Kia K4 GT-Line tiene una garantía de cinco años o 100.000 kilómetros y cuesta u$s38.000.

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