Lo habitual es que sea a la inversa. Las llamadas del Sr 5 me encuentran a mí en Buenos Aires y a él en algún lugar del exterior, a veces por trabajo y, la mayoría, por placer. Esta vez sucedió lo contrario. Cuando el teléfono sonó, recién me acababa de recostar en una reposera en una playa de Angra dos Reis y me preparaba para hacer lo que más me gusta: nada. Quedarme tirado mirando el mar y dejar que mi mente decida a dónde quiere ir sin que yo la condicione. El día era ideal, al menos para mi gusto. Estaba nublado y no tenía que estar escapándome del sol bajo una sombrilla para no quedar rostizado, pero hacía calor, bastante calor, como para no sentirme incómodo con alguna brisa inoportuna. Era una de esas típicas tardes brasileñas, que se preparan para recibir la noche, con una tormenta amenazante que se demora en llegar, pero que permite estar al aire libre sin ningún reparo. Ese clima incierto hizo que, tempranamente, el lugar se vaciara de turistas y me dejara casi en soledad, con el sonido de la rompiente de unas olas suaves que nacían y morían sobre la misma orilla. Estaba a punto de dar el primer trago a una cerveza fría y cristalina, cuando entró la llamada. Dudé en atender al no poder identificar de quién provenía, pero la curiosidad y el instinto hizo que la aceptara.
– ¿Cómo le va? – me preguntó a modo de saludo.
– Bien. Le podría decir que me tomó por sorpresa, pero, en cierta forma, siempre lo estoy esperando. Aunque esté de vacaciones, no me desconecto del todo.
– Sí. Vi que está dando vueltas por Brasil. Estuvo activo en Twitter.
A pesar de ya hacer años de que dejó de llamarse así, le cuesta, como a mí, utilizar un nombre tan insulso como X.
-Un poco. Es cierto. ¿Usted por dónde anda?
– ¿Por dónde ando? En Buenos Aires. ¿Dónde voy a estar? Paseando como usted. Con todas las cosas que están pasando, no está para irse.
– Nunca la realidad argentina le impidió moverse. Pasa más tiempo fuera que en el país.
– No es así. Usted me hace mala fama.
– No lo creo, pero da igual. No me voy a poner a discutir ahora. Le cuento que estoy en un momento de relax, así que espero que tenga algo interesante para contar que justifique la interrupción.
– Usted evaluará si es interesante. Yo le cuento.
– Lo escucho.
– Obviamente, el tema de estos días es lo de Stellantis y las declaraciones del CEO regional (ver nota). ¿Cuántas veces hablamos de lo que estaba pasando en El Palomar? Le fui adelantando todo. ¡Je, je! Y, últimamente, le sumé la situación de Ferreyra. No se puede quejar.
– No me quejó. Los otros días miré cuántas notas salieron en el sitio que hablaban de la posible salida fabril de la empresa – parcial o total – y me sorprendí.
– Lo que dijo este ejecutivo es el resumen de todo lo que viene escribiendo. Cualquiera que lo lee habitualmente no se puede mostrar sorprendido.
– Todo fue dicho o insinuado. Se imagina que hay cosas que usted me contó que, por prudencia, no se podían publicar.
– Lo entiendo.
– Hace un par de semanas hablé con alguien de la empresa por un tema interno. El cambio de nombre que tendrá Peugeot, a partir de enero, que pasará a llamarse Stellantis Argentina. Como sucedió con Fiat en Córdoba. Es parte de la fusión. Me explicó que no tenía nada que ver con lo que pasaba en la empresa y lo que se decía sobre la situación. Le dije que estaba bien, pero le aclaré que había muchos rumores muy preocupantes, cada vez más, sobre el tema del futuro de la producción y que, dentro de la planta – me refería a Palomar-, ese era un dato que generaba mucha preocupación. Justo ahora cambian de nombre. Una inoportuna coincidencia. Decían que es porque se iba Peugeot y venían los chinos. Decidí no publicar nada porque ya escribí tanto que todos están muy sensibles y piensan que es una campaña personal contra la empresa. Días después aparece Zola, con semejante declaración de cierres de plantas en la Argentina. Y yo siendo prudente…
– Es así. Igual, hay muchos que ponen en duda el motivo que llevó a ese ejecutivo a que dijera eso. Tuvieron que salir a aclarar al día siguiente que era una opinión ´´hipotética´´. Hay dos lecturas. Que sea un ejecutivo que tuvo una declaración imprudente, pero lo que dijo es cierto, o que haya sido una forma de presionar, con una decisión que realmente no se baraja, para lograr algo del Gobierno. La empresa está muy golpeada por los autos chinos. De todas formas, cualquiera de las dos posibilidades es preocupante. También pueden ser las dos ciertas. Que se analice cerrar alguna planta y que se busque presionar para sacar alguna ventaja. En ese caso, es peor.
– ¿Y hay algo nuevo de todo este tema?
– Le cuento algunas cosas que me fui enterando y usted decidirá si le sirve.
– Después de lo que dijo Zola, estamos liberados para contar todo lo que se dice. Lo más fuerte ya lo dijo él.
– Es cierto. La situación de las dos fábricas es muy delicada por la caída de la demanda. En Palomar, el 208 y el 2008, están muy golpeados por la competencia china. ¿Vio cuánto están cayendo los patentamientos del 208 en octubre respecto al año pasado? Le digo: 47%. Son números muy malos. En el año, más de 30%. En Córdoba, usted ya publicó la producción que se espera (ver nota). Son números muy bajos y no se piensa que se pueda revertir. Al contrario. Podría bajar más. El Cronos sostiene la planta, pero hasta cuándo no se sabe. Las pick-ups – la Fiat Titano y la RAM Dakota – no llegan a 17.000 unidades anuales sumadas las dos. La mayor parte es de RAM; de Titano andarán por 5.000 o menos. En ese contexto, no hay que ser un genio para ver el futuro. Incluso, hay proveedores que no descartan que se dejen de producir esas pick-ups si las ventas no levantan el año que viene. Hoy producen la mitad del mes de un modelo y la otra mitad del otro. Para los proveedores no es lo más práctico. Salvo los directivos del grupo, todos los involucrados dan por ciertas las palabras de Zola. Si habla con los proveedores, creen que Palomar ya no tiene solución. Trabajan con un escenario de cierre. ¿Cuándo? Eso no se sabe. ´´La van a ir matando de a poco´´, dicen. Si habla con los operarios y algunos delegados, la respuesta es la misma. No ven continuidad. Preguntan a sus superiores y están más desorientados que ellos. Acaban de dar el cronograma de vacaciones y a los que tienen mayor antigüedad les partieron las vacaciones y hay malestar, pero nadie se queja porque la situación interna no está para hacer reclamos. También metieron una semana de suspensión. Muchos están preocupados por cómo se vuelve después de las vacaciones, a partir del lunes 18 de enero. No hay certezas. Le doy un dato interesante. Hace un mes, aproximadamente, viajó una delegación de Palomar a la planta de Brasil, había operarios, y allá les dijeron sin reparo, en las charlas informales que mantuvieron, que van a abrir un tercer turno y que el restyling del 2008 se va a producir allá. No en Palomar. Así, directamente. hablé con alguien que participo de ese viaje y me confirmó que esa es la información que manejan allá. Entonces, en Palomar, especulan sobre qué van a hacer con el 208, porque con un solo modelo esa planta tiene menos sentido. Una posibilidad es que se lo lleven a Ferreyra.
– Hace unos días le pregunté a Martín Zuppi, el presidente de Stellantis, sobre la posibilidad de una mudanza de la planta (ver nota) y me dijo que es algo complicado por el costo que puede tener y si lo justifica. Se lo pregunté por el tema fiscal en las distintas provincias, pero quería saber qué me decía porque yo sabía de estos rumores.
– Sí. Lo leí. Por eso. ¿Llevar el 208 a Córdoba? Parece difícil. La otra posibilidad es llevarlo también a Brasil y cerrar Palomar. Me imagino que todo esto es lo que están analizando en Stellantis y de ahí salió la declaración de Zola. No sé si ellos saben lo qué van a hacer. A todo esto, hay otro tema. Se podría decir que es un dato de color.
– ¿Cuál?
– ¿Se acuerda cuándo hablábamos de los problemas que había entre el personal de la planta de Ford en Pacheco y en la de Brasil?
– Sí. Fue hace un montón. Era cuando se decía que una de las dos plantas tenía que cerrar y no se sabía cuál.
– Yo le había dicho que era la de Brasil y usted no me creyó y no lo puso en el título de la nota. Lo mencionó al pasar.
– Era muy fuerte poner que Ford se iba de Brasil, que dejaba de fabricar. Reconozco que no le creí. Todavía me lo reprocho. ¿Pero que tiene que ver lo de Ford con Stellantis?
– Yo le había contado que entre el personal de las dos filiales se retaceaban la información, trataban de boicotear a los otros, se había roto la colaboración porque sabían que el futuro de unos dependía de la desgracia de los otros. Al final, ganó Pacheco. Se definió la inversión de Ranger y en Brasil cerraron la fábrica.
– Sí, me acuerdo.
– Bueno, acá está pasando algo parecido. Me contaron empleados de las dos plantas, la de Córdoba y la de Palomar, que hay mucha tensión y nerviosismo entre ellos porque sienten que mantener las dos plantas va a ser difícil. Que una sola podría sobrevivir, en el mejor de los casos. Entonces, empieza a haber mala relación entre el personal de las dos plantas. Esto hace que algunos procesos conjuntos no estén siendo fluidos como antes, haya mala predisposición de ambas partes. Son pequeños detalles, pero hay una sensación como de sálvese quien pueda. Siempre hubo pica entre las dos empresas. Pese a la fusión como Stellantis, los de Córdoba se sienten Fiat y los de Palomar, Peugeot. Encima, los de Peugeot creen que están en desventaja porque hay más gente de la vieja Fiat en puestos importantes. Acá, el presidente de Stellantis, viene de Fiat y a nivel global, Antonio Filosa, también tiene su pasado en Fiat. Además, la planta de Córdoba es mucho más nueva y esa es otra ventaja. También porque se está haciendo una inversión para la planta de motores. Se imagina que los empleados de Palomar no ven nada a favor de su futuro. La planta sur, como usted contó, está sin funcionamiento y podría venderse. Y de inversión de algo no se habla nada. Salvo que sea algo chino. Lo último que se hizo fue invertir en paneles solares. De última, los levantan y se los llevan para Córdoba. Todo es preocupante.
– Demasiado.
– Le cuento lo último. Esto de Stellantis puede disparar una pelea entre gremios.
– ¿Por qué?
– Las dos plantas tienen sindicatos distintos. En Córdoba es SMATA y Palomar es UOM. Es la única fábrica automotriz que está afiliada a los metalúrgicos. Se imagina que Pignanelli y su gente van a hacer todo lo posible para que siga la actividad en Ferreyra y la que cierre sea la de la UOM. Del otro lado está Abel Furlán. Hace dos semanas se hicieron elecciones en Palomar y no todo fue claro. Hubo lista única porque se hizo todo lo posible para que los que están en contra no se puedan presentar. Un clásico del gremialismo. El tema es que hay bastante malestar entre los operarios por eso. No se sienten representados por la lista que ganó, la Celeste y Blanca de Pablo Molina. Dicen que el gremio no les informa nada de lo que está pasando y, lo peor, es que no ven que la UOM esté defendiendo a los trabajadores. En una situación tan crítica, que el gremio no aparezca, es un tema. Con Caló, dicen, esto no pasaba.
– ¡Bueh! Tampoco era Vandor…pero puede ser que sea como usted dice. Una aclaración que le quería hacer. Al comienzo, usted dijo que la noticia de estos días era lo de Stellantis, pero no dijo nada de la millonaria inversión de Toyota para un nuevo modelo. Esta también fue primicia suya. Tardó en confirmarse, pero llegó.
– Claro que lo tengo en cuenta. Es muy importante lo de Toyota. Se lo fui contando todo desde el principio. Pero usted es periodista y, para su gremio, el avión que llega no es noticia. Sólo importa el que se cae. Hágase cargo.
Y cortó.
