Desde Albert Einstein para acá se acuñó una frase muy realista: «todo es relativo.»
Durante una entrevista televisiva, en la LN+, el domingo pasado, el ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que los precios de los “autos están bajando por la quita de impuestos”.
La declaración del funcionario, obviamente, desató la polémica y, en las redes sociales, muchos consumidores salieron a cuestionar sus palabras.
La síntesis de las respuestas podría ser la siguiente: “es mentira, aumentan todos los meses.”
Decir que los precios de los autos están bajando y tomarlo como algo general es tan poco cierto como decir que todos los autos están más caros que hace dos o tres meses.
La realidad muestra que están pasando las dos cosas a la vez.
La mayoría está aumentando y, algunos, bajaron de precio.
En un país que todavía tiene una inflación mensual por arriba de lo normal (se sigue manteniendo en más de 2%), es difícil que los vendedores de 0km no ajusten los precios. Más cuando la demanda está creciendo.
Lo que está claro es que los aumentos están por debajo de la suba del costo de vida.
Las listas de abril muestran que las automotrices aumentaron los valores entre 1% y 1,5%. Algunos modelos llegaron a 2%. Así lo vienen haciendo los últimos meses.
También se lee en las redes sociales muchos comentarios de gente que dice que, pese a la baja de impuestos, los precios no bajaron. Eso, en general, no es cierto.
El problema es mezclar los autos que no tuvieron beneficio impositivo con los que sí lo tuvieron.
Lo dicho por Caputo es cierto si se toma la frase completa, que incluye la aclaración de “por la quita de impuestos”. Pero está claro que, sin no se tiene en cuenta ese detalle, y se la toma como algo genérico, se puede entender que los dijo en relación a todos los autos. Y eso no es así. Si no, habría que preguntarles a los que pagan un plan de ahorro.
Cuando se anunció la baja del Impuesto Interno para los 0km, las automotrices (tanto las que fabrican como las que importan) difundieron listas de precios con rebajas de entre 10% y 15% en los modelos que estaban alcanzados. Obviamente, en los vehículos que no pagaban ese tributo, los precios se mantuvieron igual o subieron.
Hay varios ejemplos que muestran los precios de eso modelos bajaron, pero se puede tomar uno que es bien representativo: el Toyota SW4.
Este vehículo pagaba la primera escala de lo que se conoce como el impuesto al “lujo.
A partir de la modificación tributaria, en enero, la automotriz aplicó una rebaja del precio de 12,5% para los precios de febrero.
En diciembre, la versión SRX 4×4 TDI costaba $74.649.000 (pagaba $11.039.640 de Impuesto Interno). En enero tuvo un aumento de 2,7% y pasó a costar $76.644.523.
Durante ese mes se anunció la baja del tributo y para la lista de febrero, con el descuento de 12,5%, pasó a valer $67.082.000. En marzo tuvo una suba de 2% y su valor quedó en $68.423.640. La lista de abril llegó con otro aumento de 2% y dejó el precio actual en $69.792.000.
Si se compara con el valor de enero, antes de la quita de impuesto, hoy está $6.854.523 abajo, un 8,9% más barato. Por este motivo, la demanda de este modelo se multiplicó por dos o por tres y Toyota está aumentando la producción.
Los aumentos de marzo y de abril (2% en cada mes) estuvieron vinculados al ajuste por la inflación que aplican todas las marcas.
Mucha gente piensa (o espera) que los autos no tienen que aumentar, pero eso es una utopía, ya que todos los bienes aumentan por la inflación, y suponen que, como le quitaron un impuesto, el precio tiene que quedar inamovible. Eso no es posible. Menos que, si le quitan impuestos a unos pocos modelos, baje el precio de todos.
Si le quitan un impuesto y ese beneficio se traslada al público, como sucedió, el auto va a estar más barato, pero luego va a seguir aumentando. Eso no implica que alguien se quedó con la baja de impuestos”. Es la inflación.
Pero si se sigue analizando este modelo de Toyota y se va más atrás en el tiempo, se confirma que hubo una baja real de precios.
En agosto del 2024, esta versión costaba $71.126.000. Es decir, hoy se consigue más barata que hace ocho meses. La inflación en ese período fue de más de 15%.
En septiembre bajó a $69.701.000 por la reducción de una parte del Impuesto PAÍS y tenía el mismo precio que hoy.
Se supone que a esto se refería el ministro cuando dijo lo que dijo. En ese punto, tiene razón, los autos bajaron, pero sólo a los que le quitaron la carga fiscal.
El tema es que esta es una pequeña parte del mercado, el segmento de los autos de mayor valor, que se benefició por la quita de Impuesto Interno.
Cuando la gente, en general, dice que los autos no bajaron, también está en lo cierto, porque mira los 0km de menor precio que aumentan todos los meses y hoy están más caros que en enero o diciembre. Si a la SW4 no lo hubieran quitado el impuesto hoy valdría 10% más que a comienzos de año. Vale 9% menos. Hay una gran diferencia.
Para que todos los modelos bajen de precio deberían pasar dos cosas: que les reduzcan los impuestos y que haya más competencia. Puede ser una u otra cosa o las dos juntas. De lo contrario, el reclamo de los consumidores va a seguir existiendo porque los autos (al menos esos) no bajaron. Y, en eso, también tienen razón. Sería bueno probar qué pasa si le reducen impuestos a todos los autos.
Caputo dijo que los autos bajaron de precio: por qué (en parte) tiene razón

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