BYD podría estar a punto de dar un paso de alto impacto simbólico y estratégico en Europa al desembarcar en una de las instalaciones más emblemáticas de Volkswagen en Alemania.
El fabricante chino negocia con el grupo alemán la posibilidad de utilizar parte de la Transparent Factory de Dresde para producir vehículos eléctricos, según informaciones publicadas por CarNewsChina.
Aunque ninguna de las compañías confirmó oficialmente las conversaciones, el escenario resulta verosímil en el contexto actual de reordenamiento industrial del sector.
La histórica fábrica de cristal, inaugurada en 2002 como vitrina tecnológica para el Volkswagen Phaeton, fue durante años un emblema del poder industrial alemán. Por sus líneas también pasaron modelos como el Bentley, el e-Golf y, más recientemente, el ID.3.
Sin embargo, Volkswagen cerró allí la producción de automóviles a finales de 2025, en lo que supuso el primer cierre de una planta del grupo en Alemania en casi nueve décadas.
Hasta entonces, el centro ensamblaba unas 6.000 unidades anuales y empleaba a poco más de 200 personas. Parte de las instalaciones ya tiene destino definido como centro de innovación en colaboración con el estado de Sajonia y la Universidad Técnica de Dresde, aunque todavía queda espacio disponible.
En ese contexto aparece BYD, que podría ocupar aproximadamente la mitad del complejo para fabricar eléctricos destinados al mercado europeo. Para la marca china, producir en Alemania supondría una doble ventaja: evitar los aranceles que gravan actualmente a los vehículos importados desde China —un 10% estándar más un 17% adicional por antisubvenciones— y asociar sus modelos al prestigioso sello “Made in Germany”, clave para ganar confianza entre los consumidores europeos. Hoy, todos los turismos de BYD que se venden en Europa llegan desde Asia.
El posible acuerdo también encaja con el mensaje lanzado recientemente desde la cúpula de Volkswagen. A finales de abril, su CEO, Oliver Blume, reconoció que compartir fábricas europeas infrautilizadas con fabricantes chinos podría ser una “solución inteligente” para reducir costes y ajustar capacidad en un momento de caída de la producción.
Si se concreta, la imagen de una marca china fabricando coches eléctricos en una de las fábricas más icónicas de Volkswagen marcaría un punto de inflexión en el equilibrio de fuerzas de la industria automotriz europea y reflejaría con claridad el profundo cambio que atraviesa el sector.
