Nissan ha iniciado conversaciones con fabricantes chinos para dar uso a su planta de Sunderland, en el Reino Unido, en un contexto marcado por la necesidad de aumentar la utilización de sus instalaciones europeas infrautilizadas. La información se enmarca en una tendencia más amplia dentro del sector automotor, donde los grupos europeos analizan acuerdos con socios chinos como subarrendatarios de fábricas que hoy operan por debajo de su capacidad.
A esto se suma que, según se informó, Nissan ha declarado que podría verse obligado a cerrar su planta en Sunderland si el Reino Unido no se incluye plenamente en las nuevas normas de fabricación «Hecho en Europa» propuestas por la UE.
La asociación de representantes del sector automovilístico británico también manifestó su «grave preocupación» por las propuestas, que, según afirmó, podrían perjudicar el comercio transfronterizo anual de u$s95.000 millones.
Por otra parte, según informó Bloomberg recientemente, Stellantis explora de manera activa colaboraciones industriales con Dongfeng, al tiempo que mantiene conversaciones con otros fabricantes chinos como Xpeng y Xiaomi.
En esa misma línea, el Financial Times reveló que Nissan está buscando un socio para su planta de Sunderland y que ha entablado negociaciones con el grupo chino Chery, citando a cuatro fuentes con conocimiento directo del asunto.
De acuerdo con esas fuentes, Nissan también ha mantenido —o continúa manteniendo— conversaciones con otras compañías interesadas en utilizar la planta británica.
Nissan declinó hacer comentarios cuando fue consultada por la agencia de noticias, mientras que Chery no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios, según consignó el Financial Times.
Lo que sí resulta evidente es que la planta de Sunderland presenta características que facilitan este tipo de acuerdos. El complejo cuenta con líneas de producción separadas en distintos edificios, un diseño que permite compartir el emplazamiento entre varias partes sin necesidad de realizar grandes inversiones adicionales. En la actualidad, la fábrica opera aproximadamente al 50 % de su capacidad total, lo que la convierte en un activo claramente infrautilizado.
Nissan emplea en Sunderland a unos 6.000 trabajadores, lo que la posiciona como uno de los mayores empleadores de la industria automovilística del Reino Unido y como un pilar de su presencia industrial en el país desde la década de 1980.
En esta planta se producen actualmente modelos clave como el Qashqai, el Juke y la tercera generación del Leaf eléctrico. A partir de 2027, la compañía prevé sumar a la línea de producción una versión totalmente eléctrica del Juke y, poco después, un Qashqai eléctrico a batería.
La búsqueda de socios responde al objetivo de evitar que la planta continúe funcionando muy por debajo de su potencial. Fuentes citadas por el Financial Times señalan que Nissan está decidida a dejar de tener la fábrica “medio vacía” y a empezar a obtener un rendimiento real de sus instalaciones en el Reino Unido.
En ese contexto, las conversaciones con Chery aparecen como una de las opciones más concretas para fabricar vehículos de terceros dentro de Sunderland.
Las negociaciones, sin embargo, se encuentran en una etapa preliminar y no hay acuerdos firmados. Personas cercanas al proceso advierten que las charlas podrían no llegar a buen puerto o, por el contrario, convertirse en una operación estratégica de gran impacto para Nissan. Además de Chery, la automotriz japonesa habría mantenido contactos durante el último año con otros grandes actores del sector como Ford, Stellantis y Volkswagen, todos potencialmente interesados en aprovechar la infraestructura industrial británica.
La información publicada por el Financial Times fue recogida también por Reuters, que señaló que Nissan, el cuarto mayor fabricante de automóviles de Japón, evalúa distintas oportunidades para asegurar la plena utilización de la planta de Sunderland, aunque afirmó no tener nada concreto para anunciar. Por su parte, directivos de Chery declararon este mes que el grupo busca expandir su producción de vehículos en Europa mediante asociaciones que utilicen plantas ya existentes.
Este movimiento se produce en un momento delicado para Nissan. Bajo la conducción de su CEO, Ivan Espinosa, la compañía viene aplicando un fuerte plan de recorte de costos para intentar revertir años de dificultades financieras y operativas. El año pasado, el grupo anunció su intención de cerrar siete plantas en todo el mundo y reducir cerca del 15 % de su plantilla global.
