Es increíble que el hombre que está disfrutando del Mundial de fútbol tenga tiempo y ganas de estar hurgando información del mercado automotor. Con todos los partidos que puede ver, con todas las atracciones que tiene al alcance de la mano y con el verano a pleno en el hemisferio norte para disfrutar entre encuentro y encuentro, se hace un momento para ponerme al día de algunos chimentos del sector. Aunque, esta vez, el llamado se disparó por un motivo no periodístico.
– Hola. Vi un tuit suyo que me preocupó. ¿Lo operaron? ¿Está internado? – preguntó el Sr 5 con manifiesta preocupación.
– Estaba. Ya me dieron de alta y estoy haciendo reposo en casa. Mirando partidos por televisión. No tengo la suerte que tiene usted de verlos en directo.
– No me chicanee que le estoy hablando en serio. No es broma pasar por el cuchillo.
– Ya pasó, ya pasó. Todo bien. Un poco dolorido, pero mejorando.
– Y trabajando. Vi que estuvo escribiendo algunas cosas. Interesante la entrevista con Kimelman (N de R: Christian Kimelman, country manager de BYD Argentina. Ver nota).
– Sí. Dijo muchas cosas.
– Precisamente. Lo llamo por algo interesante que está en la nota.
– ¡Ah! No era por mi estado de salud.
– Claro que fue por eso, pero aprovecho para contarle algunas cosas. Yo sé que siempre le interesa.
– Sin duda. ¿Qué le pareció interesante de la charla?
– La parte en la que habla de liderar el mercado y que reconoce que sólo como importador no va a ser posible. Que, en algún momento, si quieren ser Nº1 en la Argentina, van a tener que pensar en algún proyecto industrial.
– Sí. Fue muy claro en eso.
– Le cuento algo que va en línea con eso. Usted ya lo escribió, pero hay más.
– ¿Qué cosa?
– De la visita de gente de BYD a la planta de Prestige Auto, la de Mercedes-Benz.
– ¡Ah!, Sí. La reunión con Daniel Herrero (N deR: CEO de Prestige Auto y ex presidente de Toyota) en la planta de Virrey del Pino. Me acuerdo. ( Ver nota). ¿Qué pasa con eso?
– Que no fue una única visita. Después de esa que usted contó hubo otras y no sólo con gente de BYD Argentina.
– Eso me interesa. Cuénteme.
– Los directivos de BYD Argentina estuvieron más de una vez en la planta. Es cierto que hay una relación lógica. Bernardo Fernández Paz, el director comercial, es un ex Toyota que conoce bien a Herrero y, además, Kimelman, hasta hace poco, formaba parte del staff de Mercedes-Benz. Pero esto va más allá. Hubo varias visitas en los últimos meses con directivos de BYD de China y hasta de Brasil. Están muy interesados en ver cómo es el proceso industrial en la Argentina. Según me cuenta gente que estuvo cerca de esas reuniones, preguntaban todo. Esto que dijo Kimelman, es así. En BYD reconocen internamente que necesitan una pata industrial para ser líderes. Si no, no llegan. Y estas visitas tienen que ver con eso. Obviamente, es todo muy verde, pero no es habitual que gente de una automotriz visite tan asiduamente otra fábrica.
– Usted dice que está verde, pero para qué hacen varias visitas a esa fábrica?
– Ya le dije. La relación es buena entre los directivos locales de BYD y Herrero. Pero BYD sabe que tiene que pensar en algo industrial. Herrero también necesita ir pensando más allá del 2023, cuando termine el acuerdo actual con Alemania. Ellos reconocen internamente que, en algún momento, van a tener que instalarse fabrilmente en la Argentina, pero no hablan de tiempos. Lo que repiten es que con BYD todo es posible. Habrá que esperar alguna decisión de China. Hoy están concentrado en la radicación industrial en Brasil. Lo de la Argentina es cuestión de tiempo. Me pareció que era interesante que supiera que no hubo una sola visita.
– Sí. Muy interesante.
– Le cuento otra, ya que hablamos de Toyota.
– Dígame.
– El rumor que hay en el mercado es que está en venta la concesionaria Toyota Panamericana, la que está en El Talar. Lo importante es que no es una concesionaria más de la automotriz.
– Esa es la única que depende directamente de Toyota Japón. No es de ningún grupo empresario argentino como todo el resto.
– Exacto. Es una concesionaria de Toyota Tsucho Argentina, que es una filial de Toyota Tsucho de Japón, una empresa del Grupo Toyota. Es una trading company que se ocupa , entre otras cosas, servicios logísticos y está metida en el negocio de la minería. Y, además, tiene esta concesionaria tan especial. La particularidad que tiene es que depende de Japón a diferencia del resto de la red comercial.
– Y se vende.
– Así parece. En realidad, sí, pero oficialmente no se dice. Se está negociando con distintos grupos locales.
– ¿Y por qué se vende?
– Esto son comentarios. Nada firme, pero parece que viene de mucho tiempo con problemas. El management es local y, parece, que no estaban conforme en Japón. Lo digo así para ser suave. Se habla de cosas más complicadas. De hecho, sacaron directivos en los últimos meses, los números no cerraban, todo muy raro. No está entre las que más volumen de operaciones tienen. Igual, lo del volumen es relativo. Se puede vender mucho y no ganar. Ese es un problema que tienen varias agencias de la red. De Toyota y de otras marcas. Rompen el mercado con precios que no son rentables. Antes, de alguna forma, desde la terminal se dejaba pasar. Hoy, las cosas cambiaron y quedaron muy expuestos. En Japón se cansaron y quieren sacársela de encima. Me dicen que ya ni toman usados y que cada día se complican más la operatoria de la concesionaria.
– ¿Y se sabe quién puede quedársela?
– Nada firme, pero el nombre que suena es el de Sergio Trepat, el histórico dealer de BMW. Pregunte a quién pregunte en el sector, sale el nombre de él. Incluso, hay gente que dice que se lo vio en el local de Toyota. Veremos si se concreta.
– Buen dato. Voy a tratar de seguir el tema. No le prometo nada porque estoy convaleciente.
– Sí. Mejor cuídese. Ya está grande para hacer tonterías. Lo dejo porque no quiero cansarlo en su estado. Que se mejore.
– Gracias. – Y cortó.
