Acuerdo del Mercosur: automotrices argentinas podrán importar este año desde Europa más de 10.000 autos con reducción a la mitad del arancel externo

Horacio Alonso

Comenzó a regir el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. Tras más de 25 años de negociaciones, ambos bloques alcanzaron un entendimiento político que prevé la eliminación progresiva de aranceles en más del 90% del comercio bilateral, lo que incluye a los vehículos y autopartes, uno de los segmentos más sensibles para las dos regiones.

En Europa, la industria automotriz recibió el anuncio con entusiasmo. La Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) destacó que la eliminación de aranceles y la reducción de barreras técnicas fortalecerán la competitividad global de los fabricantes del bloque, especialmente en un contexto en el que buscan diversificar mercados y enfrentar la presión creciente de China.

Pero en el Mercosur, y particularmente en Argentina y Brasil, la lectura es más cautelosa. La industria local se pregunta si el acuerdo es equilibrado y cómo evitar que la apertura derive en una pérdida de participación frente a marcas europeas con mayor escala y tecnología. Juan Cantarella, presidente ejecutivo de AFAC, sintetizó esa tensión al señalar que el pacto “puede ser una oportunidad o una amenaza”, dependiendo de la capacidad del sector para integrarse a cadenas globales y mejorar su competitividad.

El acuerdo tiene previsto un cupo de 50.000 unidades para repartirse entre los cuatro miembros del Mercosur. A la Argentina le corresponden 15.500 unidades anuales. Brasil podrá importar 32.000 0km, 1570 para Uruguay y 750 para Paraguay.

En el caso de los vehículos con motores a combustión interna se reduce un 50% el Arancel Externo Común durante 8 años. Esto quiere decir que, durante ese período, en lugar de pagar 35%, los autos que se importen desde Europa podrán pagar 17,5%.

Una vez completado el período de ocho años, se debería iniciar un proceso de desgravación arancelaria y ampliación de cupo, a partir del noveno año, para llegar en 15 años a arancel 0% y sin restricciones de volumen de unidades, lo que implicaría un libre comercio.

Este año el cupo va a estar recortado ya que el acuerdo empezó a regir en mayo. Por este motivo, serán 10.333 unidades las que se podrán importar.

En cuanto al los vehículos eléctricos o híbridos pasarán de pagar un 35% a un 25% en los primeros años. Luego se reducirá más el arancel.

La forma de estable el reparto del cupo de hace por el sistema FIFO (Fist In, First Out). Es decir, que las primeras marcas que nacionalicen modelos se llevan el beneficio hasta agotar el cupo.

La única traba podría encontrarse para ser aceptado en este régimen es la obtención del certificado de origen que garantice que los modelos cumplan con 50% de contenido regional.

En este caso, las automotrices que podrían participar de este régimen son, principalmente, Stellantis, Volkswagen, Renault, BMW, Mercedes-Benz, entre otras.

Distintas automotrices consultadas por A Rodar Post confirmaron que están analizando qué modelos podrían traer dentro de este régimen que ya está vigente.

Todavía hay algunos puntos que generan algunas dudas y es por eso que directivos de las terminales realizaron hoy consultas a la Cancillería para despejar esos interrogantes.

También confirmaron desde algunas terminales que se están manteniendo contacto con las casas matrices para evaluar qué modelos podrían ser importados.

Está claro que las posibilidades de ventas favorecen más a Europa, que podrían aumentar sus exportaciones al Mercosur, y no tanto en sentido inverso, ya que entrar a ese mercado no es sencillo por cuestiones de calidad, reglamentaciones ambientales y tipo de vehículos que se fabrican en el Mercosur.

Para Europa, además, sería una puerta que le permitiría aumentar su presencia en una región que, poco a poco, está siendo ganada por las marcas chinas.

En este contexto, ADEFA participó hoy de la jornada informativa sobre la entrada en vigencia del acuerdo Mercosur – Unión Europea

En el marco de la reunión informativa sobre la «Implementación del Acuerdo Mercosur – Unión Europea» organizada en el Palacio San Martín, representantes de la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA) destacaron la importancia de este avance para la industria.

Desde la entidad, se expresó un especial reconocimiento a los equipos de la Cancillería, el Ministerio de Economía y la Secretaría de Industria por la labor técnica y el compromiso para concretar este acuerdo.

La industria automotriz argentina se ha reconfigurado hacia la especialización y complementación productiva con un fuerte foco en la exportación. Con el nuevo acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, que entró en vigencia el pasado 1° de mayo, el sector abre la posibilidad de profundizar esta estrategia.

Considerando que las marcas de origen europeo tienen un rol predominante en nuestro mercado, el acuerdo se posiciona como un puente directo con los centros de decisión globales. Esta integración con las casas matrices es clave para facilitar la llegada de nuevas inversiones.

Bajo un marco normativo compartido con Europa, se brinda la previsibilidad necesaria para que las terminales locales compitan por nuevos proyectos globales de fabricación que se encuentran actualmente en análisis.

Al respecto, Rodrigo Pérez Graziano, presidente de ADEFA, destacó: “Este nuevo acuerdo contribuye a nuestro trabajo y esfuerzo en potenciar el perfil exportador de nuestro sector, ya que funciona como una herramienta estratégica para que la industria local pueda integrarse más a las cadenas globales de valor”.

Asimismo, en medio de la transformación tecnológica que atraviesa la industria —con un creciente interés en la movilidad sustentable y la electrificación—, el acuerdo contribuirá a traccionar inversiones en nuevos modelos, facilitar la transferencia de tecnología y know-how, y potenciar el desarrollo de nuevos proveedores locales.

 

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