Con el reciente lanzamiento en Mendoza de la pick-up Shark, BYD inicia una nueva etapa en la Argentina (ver nota). Por un lado, ingresa en un nuevo segmento del mercado, ya que hasta ahora comercializaba autos o SUV. Por otro, es el primer modelo que llega fuera del régimen sin arancel para vehículos híbridos o eléctricos. Los modelos que ingresan dentro de ese esquema no pagan el sobrecargo impositivo de 35% de extrazona.
Esto confirma la estrategia de la marca china de avanzar hacia una fuerte expansión de sus ventas. Como ya se dijo en distintas oportunidades, el gigante asiático quiere liderar el mercado local en un plazo relativamente corto.
Para eso, debe ampliar su oferta de productos y, en ese escenario, se ubica la llegada de este nuevo modelo,
Sin embargo, tal como se ve ya en Brasil, la empresa no quiere ser una simple importadora de 0km. Esto le limita su crecimiento. Es por eso que, en la planta de Camacari del país vecino, ya está produciendo algunos modelos y tiene otros en carpeta.
¿La Argentina podrá recibir una inversión para una radicación industrial de BYD?
Esa es una pregunta que el periodismo especializado le reitera, constantemente, a los directivos de la marca. La respuesta, en estos casos, nunca es tajante. Ni por sí, ni por no. Se deja siempre una puerta abierta para esa posibilidad.
Desde el punto de vista estratégico, parecería que el desembarco industrial en la Argentina de BYD tendría que concretarse en algún momento. Hay algunos factores que así lo indican.
Si la intención de la automotriz de liderar el mercado argentino es real, difícilmente lo pueda hacer como un mero importador. Crecer en volumen dentro de ese esquema implica un esfuerzo y un costo mayor innecesario, más si tiene que pagar ese recargo de 35% por importar desde China.
En el caso actual de la pick-up Shark lo puede hacer porque el volumen de unidades que traerá es, por ahora, relativamente chico. Es decir, puede haber algún tipo de apoyo de la casa matriz o manejo de márgenes para llegar con un precio competitivo, aún pagando el arancel. Al pensar en cantidades mayores, la cuestión financiera toma un peso mayor.
Llegar a cifras de ventas cercanas a las 100.000 unidades anuales (volumen que requeriría para ser líder del mercado) importando desde Brasil, dentro del esquema sin arancel, también aparece como dificultoso.
El convenio automotor bilateral establece un mecanismo de compensación de exportaciones e importaciones con condiciones. No se puede importar sin límites. Eso está regulado por un coeficiente que se conoce como Flex.
Es cierto que, según el acuerdo actual, para 2030 se iría a un sistema de libre comercio, pero este tema ya se está empezando a revisar entre los dos gobiernos, a pedido de las fábricas ya radicadas (ver nota). Liberar el mercado implicaría el levantamiento de las fábricas instaladas en la Argentina y la concentración total industrial en Brasil, un país con un mercado más grande, mayor escala de producción y una estructura de autopartistas superior a la Argentina.
Todo indicaría que, en el futuro, seguirá rigiendo algún tipo de límite para importar vehículos de un país a otro, dentro de ese sistema de compensación. Esto obligaría a las automotrices, como sucede actualmente, a tener plantas en los dos países para poder importar sin pagar arancel. Más, si el objetivo de esas empresas es vender gran cantidad de unidades.
Con esta realidad, si BYD quiere dominar el mercado argentino, sería necesario que, en algún momento, deba tener un emplazamiento industrial en el país.
Durante la presentación de la Shark en Mendoza, directivos de la automotriz hablaron de este tema en los diálogos con periodistas. Concretamente, el director comercial de BYD, Bernardo Fernández Paz, en una charla informal con colegas, no descartó de plano que, en algún momento, la empresa decida producir algún modelo en la Argentina. Dejó abierta esa posibilidad.
Este directivo llegó a la marca china tras varios años de desempeñarse en el área comercial de Toyota, bajo la conducción del entonces presidente de la compañía, Daniel Herrero, quien hoy está a cargo de Prestige Auto, la empresa que se quedó con las operaciones en el país de Mercedes-Benz para la parte de la comercialización de autos premium y la producción del utilitario Sprinter. Es decir, Herrero y Fernández Paz se conocen desde hace tiempo.
En este contexto, toma relevancia un hecho ocurrido hace unos meses. Fernández Paz, junto a otros directivos de BYD, visitaron la planta de Prestige Auto (la histórica fábrica de Mercedes-Benz) en la localidad Virrey del Pino, donde se hoy se produce la Sprinter.
La visita fue más allá de la relación personal que tienen Fernández Paz y Herrero. Tuvo carácter institucional y su objetivo fue el de conocer las instalaciones de la fábrica. ´´No se juntaron para hablar de fútbol´´, dijo una fuente con conocimiento del tema al calificar el carácter del encuentro.
La adquisición de las operaciones de la marca alemana por parte de Prestige Auto – una primicia periodística de A Rodar Post- (ver nota), estableció un acuerdo entre las dos empresas que tiene vigencia hasta 2030. Durante este período, el grupo argentino tiene la licencia para seguir produciendo el modelo Sprinter en el país.
A partir de esa fecha, se abren dos posibilidades. Una, que se renueve el convenio por otro plazo a determinar. La otra, se que termine el acuerdo y la relación entre las dos empresas y Prestige tenga que buscar otros modelos para producir.
Herrero se refirió en diferentes ocasiones, de forma pública, a su interés de aumentar la actividad de la fábrica, sumar nuevos proyectos y la posibilidad de producir otras marcas. Incluso, en alguna oportunidad, mencionó que podría ser una pick-up, teniendo en cuenta todo su trabajo para consolidar el crecimiento de la Hilux en el país que hizo que, junto a otras automotrices, la Argentina se convirtiera en un polo productivo de este tipo de vehículos. Es decir, para Herrero, producir ´´chatas´´ está en su sangre.
Por eso, la visita de la gente de BYD a Prestige Auto no es un dato menor. Una empresa tiene un modelo de pick-up y necesita dónde producirlo y la otra tiene capacidad ociosa y le gustaría fabricar una pick-up.
Según algunas fuentes consultadas por A Rodar Post, este tema estuvo presente en la charla que mantuvieron hace poco tiempo en Virrey del Pino, aunque se prefiere bajar el tono del encuentro.
BYD está recién empezando a producir en Brasil y tiene, incluso, un proyecto para producir una pick-up en la planta de ese país. Se trata de un modelo dentro del segmento de las compactas, como puede ser la Fiat Toro. En cambio, la Shark está en la categoría de las medianas. Hasta el momento, la empresa no dijo oficialmente que vaya a producirla en la región y, mucho menos, dónde lo haría.
Se puede especular que Argentina podría tener alguna chance, si se tiene en cuenta que es un país especializado en pick-ups medianas y BYD – por lo mencionado sobre el acuerdo automotor con Brasil – debería empezar a pensar en la necesidad de tener producción en la Argentina.
Por el lado de Prestige, son muy cautos. Herrero está logrando una excelente relación con la casa matriz de Mercedes-Benz y son muy frecuentes sus viajes a Alemania. Por el momento, parecería que no quiere hacer nada que afecte el buen diálogo que mantiene. Anunciar la posible producción en la planta de un modelo de otra marca podría ser tomado en la sede de Stuttgart como muestra de distanciamiento con el proyecto actual. Ya no acapararía la atención plena de Prestige.
Pero también es cierto que, en la industria automotriz, los proyectos se evalúan con mucha anticipación. El acuerdo actual vence en cuatro años y, dentro ese criterio, no es tanto tiempo.
Salvo que Herrero esté seguro de que se mantendrá la relación con Mercedes-Benz, con un nuevo acuerdo, más allá de 2030, en algún momento, en caso contrario, debería avanzar concretamente con uno o más proyectos.
Con el tiempo se sabrá sí la visita de la comitiva de BYD a la fábrica de Prestige Auto hecho sin importancia o el comienzo de una hermosa amistad.
