Un misterioso visitante en la fábrica de Renault, el futuro de la planta de Peugeot en Palomar y qué se habló en Santa Fe sobre el acuerdo GM-Hyundai

Horacio Alonso

Era hora. Había pasado bastante tiempo sin recibir su llamado y ya me estaba inquietando. Es cierto que, en épocas de vacaciones, se justifica su larga ausencia. Seguramente repartió sus días entre algún destino exótico o su casa de Punta del Este. Tal vez, alguna visita a Miami. Opciones no le faltan. No lo sé, pero escuchar su voz fue un bálsamo. Cuando no tengo novedades del Sr 5, siempre pienso que me puedo estar perdiendo algo importante.

– Pensé que me había abandonado definitivamente.

– Je, je, je – rio socarronamente – ¡Cómo lo voy a abandonar! Estuve paseando un poco. Usted sabe que mi mujer es muy inquieta. Le gusta conocer lugares nuevos. A esta altura de la vida, no me puedo negar.

– Sí. Lo supuse. Está perdonado. Ahora, espero que tenga algo interesante para contarme.

– No me meta presión. Hago lo que puedo.

– Cuénteme.

– Usted viene sacando notas sobre lo que pasa en el sector, en la industria. Está complicado. No todas las empresas, pero…

-Sí. Ayer saqué lo de la parada de Stellantis. La nueva parada, en realidad (ver nota).

– Sí. Y, también, publicó algo en Twitter sobre una parada de Renault

– También. ¿Por qué? ¿Pasa algo en Santa Isabel? El proyecto de la pick-up Niagara marcha firme.

-Sí, sí. Lo único es que se ejecutó casi toda la inversión y, por ahí, hay gastos que no están contemplados que hay que cubrir. Esto puede estar generando algunos problemitas y demoras.

– Nada grave. ¿Por qué me la menciona?

– Porque le quería contar de la visita de un directivo francés que estuvo recorriendo la planta la semana pasada. Creo que el jueves. Es el número uno de programas corporativos. El que maneja toda la gama de vehículos a nivel corporate .

– ¿Y?

– Que hay que estar atentos. Más usted que está con todo eso de los chinos en Santa Isabel.

– ¿Por qué?

– Porque, al día siguiente, después de la visita – tal vez sea coincidencia -, en algunos sectores de la planta estuvieron preguntando sobre escenarios hipotéticos en el caso de sumar algún modelo adicional. Cómo se comportaría la línea con tantos autos por día o si tal sector tenía la capacidad para recibir una cadencia mayor. Cosas como esas. Parece que están pensando a futuro y, en eso, los chinos juegan un papel importante.

– Buen dato.

– Ya que nombró a Stellantis, le cuento algo.

– ¿A ver?

– Hay que seguir de cerca lo que pasa en El Palomar. Parada larga en diciembre, parada ahora…Hay rumores de todo tipo.

– ¿Cuáles son? No se haga el misterioso.

– Mire. Ahí fabrican los Peugeot 208 y 2008 y los utilitarios Partner y Berlingo. Después, en Córdoba, producen los modelos de Fiat y RAM. Es la única empresa con dos fábricas en el país. Miré lo que está pasando en el mundo con los ajustes, con los recortes, los chinos que avanzan. Bueno, en el sector ven con preocupación el futuro de esa planta.

– ¿Me está diciendo que la van a cerrar?

– Le estoy diciendo que es un tema complicado. Hable con cualquier autopartista y se lo va a confirmar. Es más. Imagino que el gremio, el de la UOM, debe estar al tanto de esto. No hay mucho margen para mantener estructuras tan grandes y menos en la Argentina.

– Pero el 208 se viene vendiendo bastante bien.

– ¿Pero a qué costo?

– No entiendo.

– Se está haciendo volumen, pero lo que pasa en la red es insostenible. Hablaba esta semana con un concesionario y me contaba que tenía que poner entre un millón y medio de pesos a dos millones por cada unidad que vende. Pérdida total. Me daba un ejemplo del 208 Allure que, de 36.700.000 pesos de lista, lo vende a 29.500.000. Un descuento de casi 19%. Tienen un margen de 12%. Margen, no rentabilidad. De ahí hay que descontar impuestos y esas cosas. La fábrica le da ocho puntos por cumplir el 100% del objetivo y un punto más por el 110%. Con el margen, se va a 20% o 21%. Hacen un descuento de 19%. Le quedan dos puntos a favor. Con eso tiene que cubrir gastos fijos y algunos gastos variables. Es decir, ponen plata arriba. Así están vendiendo el 208. Y el 2008 tiene números parecidos. Son el 95% de las ventas.

– Me quiere decir que están fabricando modelos que no son rentables.

– Mire. Con la competencia que hay ahora, con la oferta de importados en autos chicos y SUV, híbridos, eléctricos, chinos y no chinos, el negocio cambió. No se sostiene. Es cierto, tienen la exportación. ¿Quiere que le cuente lo que pasa hoy con las exportaciones argentinas de autos? No me haga hablar. Están todas las terminales quejándose. Hasta las más fuertes en eso, como Toyota y Ford.

– Pero espere un poco. Se me fue del tema. Volvamos a la planta de El Palomar.

– Me parece que fui claro. Le voy a contar algo importante. Hace unos meses hablé con alguien que pasó, hasta hace unos años, por ese grupo. Le hablo de cuando ya se habían fusionado FCA y PSA y nacido Stellantis. Alguien importante que conoce de primera mano todo lo que pasa ahí adentro. Y me decía que, entre los escenarios que manejaban en su momento, estaba el cierre de El Palomar para concentrar todo en Córdoba. Hasta tenía un nombre concreto es proyecto.

– ¿Cuál?

– No se lo digo porque lo va a publicar y se va a saber quién me lo contó. Lo sabían pocos internamente. Pero se lo cuento para que vea que no es una idea alocada lo de concentrar todo en Córdoba. Se evaluó concretamente en ese momento.

– ¿Y qué pasó?

– Nada. Se evaluó, pero no se avanzó. Me dijo que no los iban a dejar. Era durante el gobierno anterior. ´´Mirá si le vamos a cerrar una fábrica, con toda la historia que tiene Palomar, a un gobierno peronista´´, me dijo.

– ¡Uf! Es fuerte.

– ¿Fuerte? Espere que le cuente lo último. Tema General Motors y la fábrica de Santa Fe.

– ¡Ay! Me va a meter en problemas.

– Los problemas no los tiene usted. Ya es sabido que la planta está trabajando a un ritmo muy bajo, con suspensiones y con un modelo que también se hace en Brasil.

-…

– ¿Qué pasa? Diga algo.

– Que sí. Que es así.

– Ok. Hace unos días hablé con una fuente que tengo ahí adentro y le pregunté cómo estaba la cosa. ´´Fingimos demencia y no miramos para el futuro´´, me dijo irónicamente para describir la situación. Igual, le pregunté sobre los planes para la planta. Me dijo que hay proyectos que se analizan, pero nada firme. Sin embargo, me contó un dato interesante. Vio que se fue el presidente para Sudamérica.

– Sí. Santiago Chamorro. Lo reemplazó el ex Volkswagen, Thomas Owsianski.

– Exacto. El tema es que Chamorro vino hacia fin de año a la Argentina para despedirse y mantuvo reuniones con directivos. Obviamente, hizo un balance, pero también habló del futuro. En uno de esos encuentros, le preguntaron sobre la sustentabilidad de la planta de Alvear. Obvio. La situación no es fácil y él, además, se estaba yendo. Dejó en claro que la planta está en un momento difícil, que tiene que transitar un tiempo complicado, pero que, según él, la planta tenía que resurgir con uno de los proyectos del acuerdo que GM tiene con Hyundai

– El que se firmó en 2024 (ver nota) y que contempla la producción de, al menos, cinco modelos

– Ese acuerdo. Dio a entender que de eso dependía la fábrica. Me imagino que, aunque él ya no estuviera para pilotear el tema, alguna información tendría.

– Interesante. Habrá que esperar.

– El que no espera soy yo. Lo tengo que dejar.

– Una más. Recién mencionamos a Volkswagen. ¿Cómo anda el Proyecto Patagonia?

– ¡Uh! No. Ya hablé mucho. Lo dejamos para otra vez, pero no es fácil congeniar con los chinos. Se lo cuento en la próxima.

– Lo espero. Igual no me dijo dónde estuvo de viaje tanto tiempo.

– ¡Ja, ja, ja! Cómo le gusta el chusmerío. En un lugar donde hay canguros.

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