Luego de varios años marcados por la volatilidad económica, la falta de unidades y las restricciones a las importaciones, el mercado de concesionarias de autos en la Argentina atraviesa una etapa de reconfiguración.
Si bien en los últimos meses se observa una recuperación en los niveles de patentamientos, el sector continúa enfrentando desafíos estructurales que condicionan su crecimiento a largo plazo.
De acuerdo con datos de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA), las ventas de vehículos 0 km muestran signos de repunte en comparación con los mínimos registrados durante la pandemia y los años posteriores.
La normalización parcial del abastecimiento permitió que muchas concesionarias vuelvan a contar con stock, especialmente en segmentos de autos compactos y pick-ups.
Sin embargo, el mercado sigue lejos de los volúmenes históricos. La elevada inflación, la pérdida del poder adquisitivo y las dificultades para acceder al crédito limitan la demanda, haciendo que gran parte de las operaciones se concentren en clientes con capacidad de pago inmediato o con ingresos dolarizados.
Uno de los principales reclamos del sector sigue siendo la elevada carga impositiva que pesa sobre los vehículos, especialmente en los segmentos medios y altos. Los impuestos internos, provinciales y municipales encarecen el precio final y reducen el volumen de operaciones.
En paralelo, la financiación continúa siendo un factor decisivo. Los planes de ahorro, los créditos prendarios y las promociones bancarias aparecen como herramientas clave para sostener las ventas, aunque su alcance está condicionado por las tasas de interés y la estabilidad macroeconómica.
Frente a este escenario, las concesionarias apuestan a la diversificación: servicios de postventa, venta de accesorios, suscripciones, y una mayor digitalización del proceso comercial. La venta online, la cotización remota y la entrega programada ganaron protagonismo, acelerando un cambio de modelo que ya se insinuaba antes de la pandemia.
El mercado de concesionarias de autos en la Argentina se mueve hoy en un delicado equilibrio entre la recuperación y la incertidumbre. Con consumidores cautelosos y márgenes ajustados, la capacidad de adaptación será clave para atravesar un año que se perfila desafiante, pero con oportunidades para quienes logren leer las nuevas demandas del mercado.
En un contexto de mayor competencia, importantes cambios en empresas y la llegada de nuevas marcas, hay empresas del sector que buscan expandirse.
Uno de los casos es el del Grupo Pigoni, que maneja, por ejemplo, Toyota del Pilar, que también tiene locales en San Miguel y Nordelta.
Precisamente, en este lugar exclusivo del gran Buenos Aires, la empresa se va a expandir, pero a través de otra marca.
Abrirá una concesionaria de la marca Mercedes-Benz, para incursionar en el segmento premium del mercado.
Este grupo automotor fue fundado por Anibal Pigoni y hoy es manejado por uno de sus hijos, Fernando.
Su larga trayectoria con la automotriz japonesa pudo haber sido un factor importante para el ingreso a la red de Mercedes-Benz, empresa que hoy es representada por Prestige Auto, después de la venta concretada el año pasado, tal como reveló como primicia A Rodar Post.
El CEO de Prestige Auto es Daniel Herrero, el ex presidente de Toyota, que condujo la terminal de Zárate durante varios años.
Hoy, tanto Herrero como los Pígoni, se vuelven a encontrar relacionados a la misma marca, aunque ya no es japonesa, sino alemana.
Además de la apertura de la agencia VIP en Nordelta, el grupo Pigoni se hará cargo de la concesionaria Mercedes-Benz del Grupo Fangio, que está ubicada en el kilómetro 28 de la Panamericana.
Tomará el control de ese local y mantendrá al personal. En tanto, el Grupo Fangio seguirá controlando la agencia ubicada en el barrio de Barracas.

