El tema impositivo afecta a toda la economía y la industria automotriz es uno de los sectores que más debate genera por el precio de los 0km. No sólo en el mercado interno. También hay reclamos de las automotrices por la carga fiscal que sufren cuando exportan.
En los últimos tiempos, se escucharon reclamos concretos de presidentes de terminales sobre este tema.
Por ejemplo, el titular de Ford, Martín Galdeano, dijo que, si la empresa no puede exportar, debería cerrar la planta.
También aventuró que no le sorprendería que ese fuese el destino de alguna fábrica que opera en el país.
El N°1 de Toyota, Gustavo Salinas, cuestionó la diferente velocidad con la que se bajan los aranceles para importar contra la reducción de los impuestos que gravan a los autos en la Argentina.
Directivos de las otras automotrices también alzaron su voz. Si bien reconocen que el Gobierno nacional está haciendo esfuerzo en la materia (remarcan que las provincias y los municipios van en sentido contrario), los tiempos de esas medidas no son los necesarios para las urgencias que se tiene.
El tema de las exportaciones es clave ya que la industria automotriz local está montada para vender al exterior la mayor parte de su producción. No hacerlo pone en juego su viabilidad. Como dato a tener en cuenta, en 2025, las exportaciones cayeron 10%.
Lo más paradójico del tema es que, en un país que necesita dólares genuinos, las exportaciones de autos están gravadas con impuestos, que encarecen los vehículos que se fabrican en la Argentina y le quita competitividad.
La venta de autos al exterior paga un derecho de exportación de 4,5%, aunque el impacto promedio sobre el valor real del vehículo es de 2,5%, ya que se calcula sobre las piezas nacionales. Esto se suma a una serie de impuestos que pagan.
El propio Galdeano, en una reunión con el ministro Luis Caputo, mostró un gráfico que detalla todos los tributos que tiene un 0km cuando se exporta. Es decir, forma parte del precio de venta al destino que se envíe.
En concreto, cuando se vende un auto al exterior, el 12% de su valor, aproximadamente, corresponde a impuestos.
Un 3% es por el impuesto al Débito-Crédito y 2,5% a derechos de exportación. Esto forma parte de impuestos nacionales. A esto se suman impuestos provinciales como un 7% de Ingresos Brutos y un 3% de tasas municipales. En total representa un encarecimiento de los autos de 16%. A esto hay que reducirle una baja de 3% de reembolsos a las exportaciones y un 2% de devolución por la Ley de Autopartes.
Hasta el año pasado funcionaba un sistema que eliminaba las retenciones a las ventas incrementales que superaran el piso de las operaciones realizada en 2020.
Ese volumen está establecido en 137.000 unidades y corresponde a la cantidad de 0km que se exportaron en 2020.
Es decir, hasta ese número, los autos que se exportaban debían pagar ese recargo impositivo. En tanto, una vez superado esa cantidad, las unidades adicionales quedaban exentas. Para tener una idea, en 2024 se exportaron 314.000 vehículos. Casi la mitad se vendieron sin recargo fiscal. No es poco.
Este beneficio se renovaba anualmente. Por la necesidad de mantener el equilibrio fiscal, el año pasado no se prorrogó y todas las exportaciones pagaron el recargo impositivo.
Como anticipó A Rodar Post, el año pasado (ver nota), desde ADEFA vienen trabajando con el Gobierno nacional para reducir o eliminar los derechos de exportación. En enero, este medio publicó que las negociaciones venían avanzando y que, posiblemente, la quita de ese impuesto fuera gradual, con el objetivo de llegar a fin de año sin carga fiscal (ver nota).
Según pudo saber ARP, las empresas esperan una buena noticia en las próximas semanas, en el sentido de que el
Gobierno anuncie una reducción parcial de los derechos de exportación que hoy es de 4,5%.
¨´Esperamos tener una rebaja en el corto plazo. No sé si en marzo, pero en abril, posiblemente, se concrete´´, explicó un directivo de una terminal a este medio.
La información fue confirmada por otras empresas, aunque siempre en un tono de cautela, debido a la situación fiscal del país.
Desde las terminales explican que una rebaja del derecho de exportación serviría para aumentar las ventas al exterior y, de esa manera, compensar el beneficio fiscal con la mayor recaudación por mayor volumen. Es un cálculo teórico.
Habrá que ver si el equipo económico está dispuesto a comprobar en la práctica.
Es cierto que las declaraciones recientes del titular de la Sociedad Rural, Nicolás Pino, generaron preocupación. El directivo reveló que, desde el Gobierno, explicaron que no iba a haber una baja ´´total´´ de las retenciones para el sector agropecuario.
Ante esto, el sector automotor tomó nota y moderó las expectativas. Sin embargo, una fuente consultada por A Rodar Post, remarcó que siguen trabajando para que haya una ´´baja gradual´´ y que esta podría darse en abril. Además, recordó que la idea que está en la mesa de negociación es llegar a diciembre sin ese recargo fiscal.
Para la industria automotriz es un tema importante, ya que el esquema actual implica que el Estado se queda con unos u$s130 millones anuales de las empresas. Sólo en concepto del derecho de exportación
