En apenas dos años, el mercado automotor argentino pasó de discutir sobre faltantes de vehículos y sobreprecios a debatir si los autos 0 km están empezando a bajar de valor en términos reales. La transformación no fue repentina, pero en los últimos meses se volvió evidente.
Tras el fuerte salto cambiario de fines de 2023, las automotrices trasladaron rápidamente el impacto a las listas de precios. Durante buena parte de 2024, los 0 km acompañaron la escalada del dólar y la inflación, en un contexto de ventas deprimidas y gran incertidumbre. Sin embargo, el escenario comenzó a cambiar en la segunda mitad de ese año. La desaceleración inflacionaria, la llegada de más vehículos importados y una creciente competencia entre marcas obligaron a revisar las estrategias comerciales.
La apertura de las importaciones fue uno de los factores decisivos. Con una oferta cada vez más amplia, especialmente de modelos traídos desde el exterior, el mercado dejó atrás la lógica de escasez que había predominado durante los años de restricciones. Según datos publicados por A Rodar Post, hacia fines de 2025 más del 60% de los 0 km vendidos en el país eran importados, una proporción impensada pocos años antes.
La consecuencia fue inmediata: si bien las listas oficiales siguieron aumentando (en perjuicios de los tomadores de planes de ahorro), al mismo tiempo aparecieron descuentos, bonificaciones y promociones cada vez más agresivas.
En algunos casos, las concesionarias llegaron a ofrecer rebajas cercanas al 20% sobre los precios sugeridos por las terminales para concretar operaciones. Así, comenzó a consolidarse una diferencia entre el precio de lista y el precio efectivo de venta.
Durante 2026 la tendencia se profundizó. Entre marzo y junio prácticamente no hubo ajustes relevantes en muchas marcas y recién en julio y agosto reaparecieron incrementos moderados, en torno al 2% mensual. Algunas terminales incluso decidieron mantener sin cambios los valores de modelos estratégicos para no perder competitividad frente a la avalancha de nuevas propuestas que llegaron al mercado.
Con el inicio de septiembre, la expectativa está centrada en lo que hará cada marca. La primera en dar a conocer su política comercial es Toyota que ya envió su nueva lista a las concesionarias.
Los modelos Hilux, SW4, Corilla Cross, Corolla y Yaris Cross no tendrán aumento. El Yaris hatch sube 1% y el utilitario Hiace un 2%. El promedio de incremento de la automotriz es de 0,1%,
Toyota es la terminal que marca el ritmo del mercado y le pone presión al resto al no ajustar los precios. De todas maneras, cada marca vive una realidad diferente y es posible que haga alguna juste mayor para mantener márgenes.
Es cierto que no hay mucho espacio para subir los precios ya que el mercado está en retroceso respecto a un año atrás, la inflación está en baja y el dólar sigue relativamente estable. En las próximas horas se conocerán las decisiones que tomen las otras empresas.
