La industria automotriz local está atravesando un momento complicado. Por un lado, hay terminales que levantaron la producción, como Nissan en Córdoba, y otras que redujeron su nivel de actividad, como ya lo hizo General Motors y ahora Peugeot.
En estos casos, los motivos son diversos. La marca japonesa, por ejemplo, decidió dejar de producir en la Argentina en el marco de una política de ajuste a nivel mundial. La empresa está en crisis desde hace un tiempo y los recortes se ven en varios países.
Lo que sucede en General Motors y Peugeot tiene que ver con cuestiones de menor demanda regional (especialmente de Brasil) y de performance de los modelos que producen en el país.
Después hay otros casos, como Volkswagen o Renault, que dejaron de producir algunos modelos, pero están avanzado con importantes inversiones para nuevos productos que se empezarán a fabricar en los próximos meses: nueva Amarok y Niagara.
Otro grupo de terminales – Toyota, Ford y Mercedes-Benz – están con producción en aumento.
Este panorama tan variado repercute en el balance total, con una caída de la producción respecto a 2025.
En medio de este escenario, un hecho imprevisto y de gravedad complica más las operaciones.
La guerra desatada en Medio Oriente, que tiene en estado crítico a la región, está empezando a impactar en toda la industria, en general, y en el sector automotor, en particular.
El problema que está hoy en el primer lugar de la agenda de las empresas tiene que ver con la situación de los fletes marítimos y aéreos.
En las terminales automotriz y en los autopartistas, el conflicto bélico ya genera problemas en las empresas.
El cierre del Estrecho de Ormuz y la delicada situación en la región hace que los barcos no puedan circular con normalidad y todo producto que venga desde Asia, tanto sean autos 0km o piezas, empiecen a tener demoras por falta de bodegas.
El mercado argentino importa desde, por ejemplo, China, Corea del Sur o Tailandia, gran cantidad de vehículos y autopartes. Todo el abastecimiento desde esos lugares está condicionado a la disponibilidad de fletes marítimos.
Lo mismo sucede con los fletes aéreos. Compañías como Emirates o Qatar Airways – que son utilizadas por empresas argentinas para traer insumos desde Asia – hoy no están operando con regularidad y eso hace que se recarguen otras aerolíneas europeas o de Estados Unidos. Conseguir lugar en sus bodegas es hoy muy difícil y empieza a generar problemas de abastecimiento en algunas plantas automotrices o autopartistas.
Pero más allá de la disponibilidad de bodegas, lo que ya se siente de forma concreta es el encarecimiento de los fletes.
Un importador de autos que opera en la Argentina aseguró a A Rodar Post que el costo del flete en los últimos días se encareció hasta en 50%. Esto, obviamente, se debería trasladar al precio, aunque en un mercado tan competitivo no hay mucho margen.
´´Este mayor costo hay que absorberlo porque nadie se anima a tocar el precio de un modelo y perder ventas´´, explicó el importador.
También hay un aumento de los precios de muchas materias primas que utilizan los autopartistas que son derivados de hidrocarburos.
´´No sólo estamos teniendo problemas para conseguir flete, aunque sea con mayor costo, sino que hay materias primas que, directamente, no están teniendo precio, porque tienen que ver con el valor del petróleo. No hay certeza del precio al que tenemos que comprar, porque el proveedor no lo puede definir o vende con precio abierto. De esa manera, no sabemos cuál nuestra incidencia en el costo, porque no sabemos a que precio vamos a reponer´´, explicó un autopartista a A Rodar Post.
Las áreas de logística de las empresas están, en estos días, trabajando contra reloj para evitar que la falta de insumos obligue a parar las plantas. De prolongarse el conflicto, nadie descarta que eso suceda.
