La planta de la empresa Caoa en Anápolis, en el estado brasileño de Goiás, dio ayer un paso clave al iniciar la producción de vehículos de una nueva marca: Caoa Changan.
Con una inversión reciente superior a los u$s1.000 millones, el grupo brasileño puso en marcha las operaciones, según informaron distintos medios brasileños.
El primer modelo en salir de la línea de montaje final fue el SUV Uni‑T, que llegará próximamente a los concesionarios de ese país.
El plan industrial contempla, además, la producción de al menos otros dos modelos de Changan en Brasil: el CS75, un SUV de mayor porte, comparable en tamaño al Chery Tiggo 8, y el CS55, de dimensiones similares al Uni‑T, aunque con una carrocería más alta y de diseño convencional.
El acto de inauguración contó con la presencia del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y del presidente de Caoa, Carlos Alberto de Oliveira Andrade.
La nueva inversión permitió ampliar la superficie construida de la planta en 36.172 metros cuadrados, con otros 15.000 metros cuadrados previstos para finales de este año. Una vez concluidas las obras, el complejo industrial alcanzará los 223.422 metros cuadrados.
La fábrica de Anápolis tiene una trayectoria marcada por alianzas estratégicas. En sus instalaciones se produjeron durante años distintas generaciones del Hyundai Tucson, incluido el ix35, que llegó a fabricarse localmente incluso después de haber sido discontinuado en otros mercados. En 2024, Caoa y Hyundai firmaron un acuerdo para reordenar su relación comercial, estableciendo que la marca coreana definiría los modelos producidos en Goiás, a cambio del pago de una comisión por unidad fabricada.
Sin embargo, menos de un año después, ese entendimiento se rompió y la producción de los modelos Tucson y HR fue interrumpida. El desenlace abrió el camino para que Caoa formalizara su alianza con Changan, negociaciones que, según la propia compañía, se venían desarrollando desde mucho antes del quiebre con Hyundai.
La búsqueda de una nueva marca china responde a una estrategia ya conocida del grupo brasileño. Desde 2017, Caoa mantiene una sociedad con Chery, que dio origen a Caoa Chery, cuya única planta activa en Brasil también está ubicada en Anápolis, tras el cierre de la fábrica de Jacareí, en São Paulo, en 2022. Actualmente, allí se producen los SUV Tiggo 5X, Tiggo 7 y Tiggo 8.
Además de ampliar la capacidad productiva, la planta se prepara para un nuevo ciclo tecnológico. Está previsto que a finales de este año comience el ensamblaje local de versiones híbridas de toda la familia Tiggo, hoy importadas, así como modelos híbridos de Caoa Changan. Entre ellos podría figurar el CS75 con sistema híbrido enchufable, que en China combina un motor naftero 1.5 y un propulsor eléctrico, con una potencia conjunta de 215 caballos y una autonomía eléctrica de hasta 125 kilómetros.
En una primera etapa, el Uni‑T se producirá parcialmente bajo el régimen CKD, con piezas importadas desde China y algunos componentes locales, aunque el objetivo de la compañía es avanzar hacia una nacionalización progresiva de la producción.
Esto es importante porque un contenido de piezas regionales superior a 50% es el requisito que exige el acuerdo automotor entre Argentina y Brasil para poder exportar vehículos, dentro del Mercosur, sin pago de arancel.
En la Argentina, la marca Changan es representada por el Grupo Antelo y fue, recientemente, relanzada. Mientras no tenga el nivel de integración exigido, se dificultaría la llegada de esos modelos al país por una cuestión de costos.
En el mercado brasileño, la red de concesionarios Caoa Changan reunirá distintas marcas en un mismo espacio, una estrategia distinta a la adoptada por el grupo chino en su país de origen. En esta fase inicial, el Uni‑T compartirá protagonismo en los salones con el Avatr 11, un SUV de perfil más lujoso, marcando el inicio de una nueva etapa para la industria automotriz en Anápolis.
