La llegada de pick ups medianas electrificadas de origen chino ya empezó a generar reacciones entre las marcas históricas del segmento.
Esta vez fue Jim Farley, CEO de Ford, quien apuntó directamente contra la BYD Shark, una de las camionetas híbridas enchufables que más atención viene captando por su nivel de tecnología, su propuesta orientada al uso cotidiano y su enfoque en la electrificación.
Sin embargo, el directivo fue categórico al marcar un límite: a su entender, todavía no puede compararse con modelos como la Ford Ranger o la Toyota Hilux cuando se trata de trabajo pesado.
Las declaraciones fueron publicadas por el medio australiano Drive durante un viaje de Farley al Gran Premio de Australia. Allí, el máximo responsable de Ford analizó el avance de las pick ups medianas electrificadas desarrolladas por fabricantes chinos y reconoció que se convirtieron en un nuevo factor clave dentro de uno de los negocios más rentables de la industria automotriz global.
Lejos de descalificarlas por completo, Farley admitió que este tipo de productos puede resultar muy atractivo para un amplio perfil de usuarios.
En particular, destacó su competitividad para un uso diario, donde muchos clientes priorizan confort, tecnología y electrificación por encima de la capacidad de carga o de remolque.
También subrayó la velocidad con la que las automotrices chinas evolucionaron en los últimos años, al punto de ofrecer variantes híbridas enchufables en un segmento históricamente dominado por propuestas diésel o nafteras convencionales. No obstante, su mirada cambia cuando el análisis se traslada a escenarios de mayor exigencia.
“La Shark es una pick up, pero si le ponés 500 kilos en la caja, no es una Ranger ni una Hilux”, afirmó. Con esa frase sintetizó su principal objeción: el producto chino puede ser moderno y eficiente, pero todavía no cuenta con la robustez estructural ni con la experiencia acumulada en ingeniería de chasis que caracterizan a las camionetas medianas tradicionales pensadas para el trabajo duro.
Uno de los puntos que refuerza esa crítica es la capacidad de carga de la BYD Shark. Según datos citados por la publicación australiana, la pick up híbrida enchufable admite alrededor de 500 kilos, una cifra sensiblemente inferior a la de sus rivales tradicionales, que pueden transportar cerca de una tonelada.
Esa limitación estaría vinculada, en parte, al peso y a la integración del sistema de baterías, que obliga a realizar concesiones tanto en el peso total como en la puesta a punto de la suspensión.
La nota también señala que el sistema electrónico interviene con bastante severidad cuando la camioneta enfrenta subidas muy pronunciadas, reduciendo la entrega de potencia para proteger los componentes y evitar sobrecalentamientos.
De este modo, la electrificación aporta beneficios claros en eficiencia y sofisticación, pero introduce condicionantes que pueden jugar en contra cuando la exigencia es sostenida.
Aun así, Farley no negó los méritos técnicos de estas propuestas. Ingenieros de otras marcas, como Mitsubishi, ya identificaron ventajas en los sistemas de vectorización de torque eléctrico, especialmente por la capacidad de gestionar la tracción de forma casi instantánea sobre superficies de baja adherencia.
Esa característica refuerza una idea central: las pick ups chinas electrificadas no son necesariamente inferiores, sino diferentes, porque responden a otro equilibrio entre tecnología, desempeño y tipo de uso.
El CEO de Ford también se refirió a la GWM Cannon Alpha PHEV, a la que definió como un producto competitivo y bien logrado.
Sin embargo, volvió a insistir en que estas camionetas aún no cuentan con décadas de desarrollo en aspectos clave como chasis, remolque, carga útil y experiencia en uso severo, factores que, según su visión, siguen siendo determinantes en la reputación de modelos como Ranger e Hilux.
Más allá de las comparaciones técnicas, Farley dejó una reflexión que expone el cambio de escenario global. Aseguró que en los últimos tres o cuatro años el panorama competitivo de las pick ups medianas con chasis de largueros se transformó por completo debido al avance de las automotrices chinas.
En ese contexto, aunque Ford no considere a la BYD Shark una rival directa para el trabajo más exigente, sí la reconoce como parte de una nueva ofensiva que obliga a replantear el negocio global de las camionetas.
