La industria automotriz argentina profundizó en febrero la tendencia que viene registrando en los últimos meses en materia de comercio exterior con Brasil.
El déficit comercial entre ambos países se redujo a USD 207 millones, una mejora respecto al saldo negativo de USD 384 millones registrado en el mismo mes del año anterior, según un informe de la consultora ABECEB.
Sin embargo, esta mejora no fue producto de un repunte exportador, sino de una caída aún más pronunciada en las importaciones, que descendieron un 26,5% interanual, mientras que las exportaciones retrocedieron un 19,4%.
El flujo total de comercio se contrajo un 23,5%, alcanzando USD 1.907 millones, y el déficit acumulado en el primer bimestre fue de USD 356 millones, casi la mitad del registrado en 20241.
La industria automotriz fue la principal responsable de esta situación.
Las importaciones desde Brasil, que totalizaron USD 1.057 millones, sufrieron la baja más pronunciada desde julio de 2024.
El sector automotor explicó el 74% de la retracción total. Los vehículos de pasajeros descendieron un 64,3% interanual, ubicándose en USD 23,4 millones; los automóviles para transporte de mercancías bajaron un 51,4% a USD 42,8 millones; los vehículos comerciales se contrajeron un 43,6% anual a USD 164,3 millones; y las partes y accesorios de vehículos automóviles retrocedieron un 30,9% a USD 99,5 millones.
En contraste, algunos sectores como el metalúrgico mostraron señales positivas, con subas en óxido de aluminio, barras de hierro y acero, aluminio y mineral de hierro, que compensaron parcialmente la baja importadora.
Hay distintos motivos que explica esta baja de las importaciones de autos de Brasil en plena euforia de la apertura económica.
Una de las causas que señalan en el sector es el abultado stock de vehículos que hay en los depósitos portuarios, terminales y red de concesionaria. Ante un crecimiento fuerte de las ventas, como sucedió el año pasado, se importó en un volumen alto para un mercado que se creía que seguiría en aumento.
La demanda se frenó en los últimos meses y eso hace que se recorten los pedidos de importación desde Brasil. Hay que recordar que ese país el principal mercado de origen de los vehículos que llegan del exterior, con alrededor de 90% de participación.
Otro factor importante es el crecimiento de las importaciones de autos desde China. Esto vehículos van ganando terreno y desplazan a los 0km que se fabrican en el país vecino.
Del lado exportador, la Argentina tampoco logró revertir la tendencia negativa. Las exportaciones a Brasil alcanzaron USD 850 millones, acumulando siete meses consecutivos de bajas y contracciones profundas.
El sector automotor volvió a ser el gran perdedor: los vehículos automotores para el transporte de mercancías cayeron un 27,1% interanual a USD 165,9 millones, mientras que los automóviles para pasajeros se contrajeron un 28,6% anual a USD 103,5 millones.
Esta dinámica estuvo relacionada con una menor producción de terminales locales, afectadas por paradas técnicas prolongadas para readecuar líneas de montaje.
El contexto regional tampoco ayudó: la saturación del mercado brasileño por su propia cosecha impactó en el destino de exportación de productos agropecuarios, que rotaron hacia el Sudeste Asiático. Mientras tanto, sectores como el petroquímico y el aluminio lograron resultados positivos, pero no alcanzaron a compensar el desplome automotriz.
De cara a 2026, las perspectivas para la industria automotriz argentina en el comercio con Brasil son de cautela. Se espera una ligera mejora en el saldo comercial deficitario, impulsada por una menor demanda de importaciones y la sustitución de productos brasileños por vehículos de otros orígenes, especialmente chinos.
El sector automotriz podría mejorar su balance comercial en este nuevo escenario, aunque la recuperación dependerá de la capacidad de las terminales locales para superar los problemas operativos y adaptarse a la competencia global.

