El desembarco de BYD fue una de las noticias más importantes de los últimos meses en el país. La automotriz china llegaba a un mercado con mucha expectativa por la marca, después de haber estado cuatro años, prácticamente, cerrado a los vehículos importados.
La Argentina estuvo al margen de la expansión que se estaba produciendo en otros países con vehículos híbridos y eléctricos y la apertura económica hizo que el fenómeno se produjera de golpe.
BYD se convirtió como un símbolo de ese proceso y el peso que tiene en la industria automotriz mundial lo justificaba.
En poco tiempo anunció su llegada, desarrolló su red de concesionarias y empezó a importar vehículos. La máxima expresión de esa avanzada se concretó en enero cuando llegó al puerto de Zárate con su barco y más de 6.000 vehículos.
En poco tiempo, ya se ubica entre las 10 marcas más vendidas de la Argentina – según los patentamientos de marzo – y en la primera entre las automotrices importadas que no tienen radicación industrial en el país.
Su objetivo – reconocido por algunos de sus directivos – es liderar el mercado argentino en un plazo no tan lejano.
Para eso, no sólo importará vehículos dentro del régimen sin arancel de extrazona de 35%, que cuenta con un cupo limitado, sino también fuera de ese programa especial.
Por ejemplo, el mes próximo lanzará al mercado la pick-up Shark que llegará importada desde Brasil, donde ya tiene una planta.
Según distintas fuentes, este año espera vender en el país entre 14.000 y 18.000 unidades. El año que viene, el objetivo es estar entre 30.000 y 50.000 operaciones.
Pero no sólo lo hará vendiendo autos eléctricos o híbridos. Tampoco se limitará a pick-ups.
Según pudo saber A Rodar Post, la empresa prepara su llegada al segmento de los camiones y utilitarios.
Para eso creará una división especial que estará a cargo de Stephen Deng.
¿Quién es Stephen Deng? Se trata del direcivo que estuvo a cargo de todo el proceso inicial de la llegada de BYD a la Argentina. Era su cara visible cuando la empresa estaba dando sus primeros pasos en el país, antes de anunciar oficialmente que comenzaría a vender sus productos.
Mantenía las reuniones con funcionarios del Gobierno, se encargó de los trámites para homologar los modelos a importar y seleccionó las concesionarias que iban a integrar la red.
De un perfil bajo muy estricto, sólo se hizo ver cuando ya era público el inicio de operaciones de la marca. Su fuerte es el área comercial, pero en todo ese tiempo actuó como un directivo multifacético. ´´Lo mío es lo comercial. No soy vocero de la marca´´, solía decir a fines de 2024 a quienes tenían la oportunidad de acceder a él.
Luego, con la llegada de Bernardo Fernández Paz a la dirección comercial, y de Christian Kimelman al puesto de Country Manager, pudo volver a lo suyo y ahora tendrá a cargo el desarrollo de la división BYD Trucks.
La automotriz ofrece una amplia gama de camiones y vans 100% eléctricos, destacando modelos de ca rga urbana y logística como el camión T5 (ligero), ETH8 (semipesado de 19 toneladas), ETM6 (urbano) y la van de carga V9. Esta gama abarca desde logística urbana hasta maquinaria pesada de trabajo, incluyendo camiones de volteo y tractocamiones.
Un dato importante tiene que ver con Brasil que continúa afianzándose como el eje central de la estrategia de expansión industrial de BYD en América Latina, y la más reciente confirmación de la automotriz china refuerza su apuesta por el segmento del transporte eléctrico, tanto para aplicaciones de carga como de pasajeros.
Desde 2015, la compañía ya ensambla chasis de buses eléctricos en su planta ubicada en Campinas, en el estado de São Paulo.
Sin embargo, la capacidad instalada en esa instalación quedó completamente comprometida debido a los pedidos previstos para 2026.
De hecho, se estima que solo el próximo año se fabricarán cerca de 1.200 chasis, una cifra que supera ampliamente todo lo producido a lo largo de casi diez años de operación.
En este contexto, BYD proyecta la construcción de una nueva fábrica en el estado de São Paulo, para camiones y buses, cuyo inicio de actividades está previsto para dentro de dos o tres años. Esta futura planta tendría una capacidad anual estimada de entre 6.000 y 7.000 chasis, lo que implicaría un aumento de varias veces respecto a los niveles actuales de producción.
Más allá de los camiones o vans que pueda importar de extrazona, la posibilidad de traerlos de Brasil, dentro de régimen común que no paga arancel, aumenta el volumen de operaciones que la marca pueda aspirar.
De todas formas, el proyecto local está en etapa inicial y todavía no se conoce cuándo saldrá a la luz.
