El debate sobre el precio de los vehículos en España gana fuerza en un contexto de transición tecnológica, presión inflacionaria y una industria automovilística europea que atraviesa lo que el Observatorio Cetelem describe como una “profunda crisis”.
Según el Observatorio de la Automoción en Europa 2026, el 76% de los españoles considera necesario que el Estado intervenga para establecer límites en el precio de los automóviles, reflejando una preocupación creciente por el encarecimiento del mercado.
El apoyo a la intervención pública no se limita al control de precios: el 84% de los encuestados en España se declara a favor de que se otorguen ayudas directas para la compra de vehículos, un porcentaje que supera en casi diez puntos la media europea y que sitúa al país en sintonía con Italia (85%) y Portugal (80%).
El estudio también expone que una mayoría de consumidores europeos percibe que la normativa vigente influye de manera significativa en el precio final de los vehículos.
Un 72% de los europeos se muestra partidario de reducir requisitos regulatorios con el objetivo de favorecer la oferta de coches más asequibles; en España, esta postura asciende al 74%, mientras que en Francia alcanza el 75%. Estas cifras aparecen en un momento en que la electrificación, la presión competitiva internacional y la caída de las matriculaciones respecto de la prepandemia tensionan al sector automovilístico del continente.
Uno de los datos más llamativos del Observatorio es que la mitad de los consumidores europeos aceptaría que los vehículos se fabriquen en otros países si eso implica una reducción del precio final, priorizando el costo por encima de consideraciones industriales o estratégicas.
En esa línea, el 76% de los españoles estaría dispuesto a que se reduzcan los márgenes de los fabricantes, incluso si esto tuviera un impacto climático o social negativo. Este porcentaje se ubica un punto por encima de la media europea y coloca a España por delante de mercados como Alemania, Bélgica o Países Bajos en cuanto a la importancia atribuida al precio como elemento central de decisión.
El análisis confirma que el costo es el factor determinante a la hora de adquirir un vehículo.
En España, el precio inicial representa un 35% del peso en la decisión de compra, mientras que el costo de mantenimiento influye en un 25%.
Ambos indicadores se mantienen en niveles similares a los del resto de los países analizados.
En un escenario en el que los vehículos electrificados presentan precios de entrada más elevados y las exigencias regulatorias se multiplican, los consumidores priorizan la accesibilidad económica por encima de aspectos como la procedencia del automóvil o su impacto ambiental.
El estudio de Cetelem pone de manifiesto un debate crucial para el futuro del sector: cómo equilibrar competitividad industrial, sostenibilidad y precios asumibles para una ciudadanía que, cada vez más, reclama la intervención pública para facilitar el acceso al automóvil.
Fuente: www.hibridosyelectricos.com
