Renault Group acelera una nueva etapa de su transformación global con el lanzamiento de futuREady, su plan estratégico para los próximos años, y Sudamérica ocupa un lugar central en esa hoja de ruta. En un contexto internacional marcado por la volatilidad y una competencia cada vez más intensa, la compañía apuesta a consolidar a la región como uno de sus principales motores de crecimiento, con la marca Renault como protagonista absoluta.
Tras el impulso logrado con el plan Renaulution, iniciado en 2021 y clave para reposicionar al Grupo entre los fabricantes europeos más competitivos, Renault busca ahora convertir esa recuperación en un sistema de éxito sostenible. La nueva estrategia combina crecimiento, innovación tecnológica, eficiencia operativa y un fuerte foco en el cliente, con el objetivo de convertirse en el constructor europeo de referencia a escala mundial.
Dentro de ese esquema, Sudamérica es identificada como uno de los “hubs” estratégicos del Grupo, junto con India y Corea del Sur. La región no solo es vista como un mercado con alto potencial de expansión, sino también como una plataforma industrial y comercial clave para el desarrollo internacional de Renault. En este marco, la marca del rombo acelerará su ofensiva de productos y su expansión fuera de Europa, con una parte significativa de los lanzamientos pensados para mercados emergentes.
De aquí a 2030, Renault Group lanzará 36 nuevos modelos a nivel global, y Renault tendrá un rol central con 14 productos destinados a mercados internacionales, entre ellos Sudamérica. El objetivo es claro: superar los dos millones de vehículos vendidos anualmente hacia el final de la década, con la mitad de ese volumen generado fuera de Europa. Para la región, esto se traducirá en una gama más amplia, moderna y electrificada, adaptada a las necesidades locales y a la diversidad de usos y clientes.
La electrificación será uno de los ejes principales de esta estrategia, aunque con un enfoque pragmático. Renault continuará desarrollando tecnologías híbridas y eléctricas, combinándolas según las características de cada mercado. Mientras que en Europa la marca apunta a una gama 100% eléctrica para 2030, fuera del continente —incluida Sudamérica— la transición será progresiva, con una fuerte presencia de híbridos y eléctricos accesibles. El objetivo es que, a nivel global, el 50% de las ventas de Renault sean eléctricas hacia el final de la década.
Esta ofensiva de producto estará acompañada por una profunda transformación de la experiencia del cliente. Renault busca diferenciarse no solo por sus vehículos, sino por todo el ecosistema que los rodea: servicios financieros, posventa, vehículos usados, conectividad y energía. La ambición es alcanzar una tasa de fidelización del 80% en un ciclo de diez años y posicionarse entre las tres marcas mejor valoradas en satisfacción del cliente. En Sudamérica, donde la relación con el cliente y la red comercial es clave, esta estrategia apunta a generar nuevas fuentes de ingresos y reforzar el vínculo de largo plazo con los usuarios.
En el plano industrial, el Grupo también avanza en una fuerte mejora de su competitividad. A través de la digitalización de sus fábricas, el uso intensivo de inteligencia artificial y la optimización de la cadena de suministro, Renault Group busca reducir costos, mejorar la calidad y ganar agilidad frente a competidores globales, incluidos los fabricantes chinos. Estas mejoras operativas tendrán impacto directo en las plantas de Sudamérica, que forman parte del entramado industrial global del Grupo.
El plan futuREady también pone el acento en las alianzas estratégicas. En la región, Renault continuará apoyándose en asociaciones clave, como la que mantiene con Geely, para acelerar el desarrollo de productos y tecnologías. A nivel global, el Grupo prevé producir más de 300.000 vehículos anuales para otros fabricantes hacia 2030, reforzando el rol de sus polos industriales fuera de Europa.
Según destacó François Provost, CEO de Renault Group, la ambición es clara: demostrar que un fabricante europeo puede ser competitivo, resiliente y relevante a escala mundial. Para Sudamérica, esto implica más inversión, más productos y un rol protagónico en la estrategia global de Renault, con el objetivo final de ofrecer una movilidad más limpia, accesible y adaptada a las necesidades de la región
