Automotrices esperan llegar a fin de año con la quita de un impuesto que grava la exportación de 0km

Horacio Alonso

El 2025 cerró para las automotrices como un año con buenas noticias. Por un lado, el mercado creció casi 50% respecto a 2024. Reapareció el crédito y se puede importar sin restricciones. Las empresas no tuvieron problemas, tampoco, para acceder a divisas, como sucedía hasta 2023.

Por otro lado, el Gobierno nacional avanzó con la baja de algunos impuestos. No todos, pero algo es algo. Es cierto que las provincias y los municipios no se manejaron en esa sintonía. Incluso, en algunos casos, los subieron. Esa es la gran queja de las terminales.
Este es un tema caliente para el sector porque vienen reclamando la baja de la presión impositiva que no sólo afecta al mercado interno, con precios de los 0km elevados, sino que complica las ventas al exterior de autos ´´made in Argentina´´.
Cada vez que se exporta un 0km, una parte del valor de venta son impuestos. Hasta hace dos años, el porcentaje era de alrededor de 20% y, si bien hoy se acera al 13%, sigue siendo un nivel alto.
Este castigo fiscal que se aplica al sector automotor hace que los vehículos nacionales pierdan competitividad y se haga más difícil ingresar a otros países.
Esa es la nota negativa de 2025 y se vio reflejada en las estadísticas que difundió ADEFA hace pocos días.
Las terminales exportaron 19.908 vehículos en diciembre, lo que representó una baja del 36,3% respecto de noviembre y del 25,3% en la comparación interanual. El volumen acumulado de exportaciones entre enero y diciembre fue de 280.589 unidades, 10,8% menos que en 2024.
Entre los recargos impositivos se encuentran los derechos de exportación que, actualmente, equivalen a 4,5% sobre cada 0km. En la práctica, implica un recargo efectivo de 2,5% sobre el valor final de la ya que el cálculo se realiza sobre el contenido nacional de piezas que contiene el vehículo.
Hasta 2025 regía un mecanismo que atenuaba un poco ese impacto ya que un parte de las unidades exportadas quedaban exceptuadas del pago de ese tributo.
Durante el gobierno anterior se dispuso que las exportaciones incrementales, respecto al volumen de operaciones realizadas en 2020, no pagaran esa retención. Sí lo tenían que hacer las ventas al exterior que estuvieran por debajo de las alcanzadas aquel año.
Ese volumen está establecido en 137.000 unidades y corresponde la cantidad de 0km que se exportaron en 2020. Es decir, hasta ese número, los autos que se exportan deben pagar ese recargo impositivo. En tanto, una vez superado esa cantidad de vehículos, quedan exentos.
Para tener una idea, en 2025 se exportaron 280.589 vehículos. De esta forma, un poco más de la mitad se vendió sin recargo fiscal.
Esta medida tenía un mecanismo de renovación anual, a través de un decreto, que extendía por un año ese beneficio.
En 2025, con el férreo objetivo de tener superávit fiscal, el Gobierno nacional no lo renovó y todos los autos exportados tuvieron que pagar ese recargo.
Las automotrices reclamaron su implementación, pero no consiguieron que reimplantara la exención impositiva sobre las exportaciones incrementales.
De esta manera, se encarecieron las ventas al exterior y la exportación se hizo menos atractiva. De ahí, la caída de las exportaciones. Las empresas tuvieron que resignar rentabilidad para mantener los mercados externos y, en algunos casos, tuvieron que vender a pérdida. Esto dependía de la relación cambiaria con el real brasileño, ya que la mayoría de las ventas de los vehículos nacionales se realizan a Brasil.
Si bien las terminales agrupadas en ADEFA no tuvieron éxito en 2025 para que se renovara el beneficio fiscal, obtuvieron del Gobierno la promesa de que en 2026 habría novedades, tal como adelantó A Rodar Post (ver nota).
Según pudo saber este medio, empresas y funcionarios negociaciones para la eliminación del derecho de exportación siguen avanzando, pero no sólo para la quita de forma transitoria, sino de manera definitiva.
Según lo conversado durante 2025, las empresas aceptaron que no se renovara la exención anual del pago del impuesto a cambio de una eliminación definitiva que se concretaría este año.
´´Nos pareció más conveniente que dejáramos pasar 2025 sin exención temporal de los derechos de exportación, entendiendo la urgencia fiscal que tenía el Gobierno, pero con la palabra oficial de que en 2026 se avanzaría hacia su eliminación permanente´´, explicó un directivo de una automotriz.
Por ese motivo, las empresas y funcionarios están trabajando en un cronograma de reducción del reintegro que se iría implementando a lo largo del año para terminar 2026 sin la vigencia de ese impuesto.
´´Entendemos que se iría bajando a lo largo del año para llegar a diciembre sin el pago de retenciones´´, señalaron desde otra automotriz.

Esta medida traería un alivio importante para la industria local que debe competir con otros países, que no tienen derechos de exportación ni tampoco impuestos sobre la producción.

Si bien la eliminación de esta carga fiscal sería beneficiosa para el sector, desde las empresas remarcan que la presión impositiva en el proceso de fabricación de un 0km seguirá siendo elevada, mientras no se eliminen impuestos como Ingresos Brutos que castigan toda la cadena de producción de un auto.

Share This Article